jueves, 2 de junio de 2011

Nunca confíes en una mujer con gafas - VIII -

Cuando lo pienso objetivamente, lo determino con frialdad: no necesito de nada…de nadie. A menudo me pregunto acerca de esta falta de instinto gregario. Un cliché demasiado manoseado para alguien que se presume ´otra´ en un mundo de soldaditos repetidos.

Mi deseo abre abismos con el mundo circundante. Descubro que los momentos en los cuales más disfruto me encuentran en soledad. Camino largas cuadras diariamente. Adoro la liviandad de las piernas una vez entradas en calor, el sol acariciando la piel en días de aires gélidos, la brisa enmarañando el pelo, las gafas de sol tiñéndolo todo de un color, sobre todo cuando es de azul, los aromas que remiten a escenas del pasado, el crujir de las hojas ocreamarillentas del otoño, discernir mil valores de grises en un cielo tormentoso, ni qué hablar de la lluvia golpeando con vehemencia contra el pavimento. Y todo eso en un ir y venir, de mi casa al taller, de cuadra en cuadra. Deshabitada de cualquier vecino indiscreto.

Pero suele haber interferencias en el viaje. Un contacto visual casual, un comentario que se oye al pasar, algunos encuentros intimidantes que preferiría evitar… en mi mundo bastarían los colores, los libros y las sensaciones… soy de esa clase de personas a las que se les hace difícil el encuentro con el otro, qué va a ser! Todos tenemos nuestros propios campos de batalla, y este es el mío… sin embargo, suceden a veces episodios inesperados, y una adicta a la curiosidad como yo, no puede más que rendirse a esas contingencias de la circunstancia… como el otro día, que en medio de mi travesía cotidiana, un libro cayó del cielo directo a mis pies. Después del estrepitoso impacto no pude evitar tomarlo entre mis manos. Era esa clase de libros que pedían a gritos ser devorados al instante y tuve que satisfacerlo. Señalé la página con determinación. Mientras tanto me divertía pensar en los motivos de esa caída al vacío; ¿Habría sido producto de una discusión conyugal y el pobre fue el arma contundente más a mano? Inmersa en estos pensamientos fui interpelada por un hombre. No había considerado que el libro tendría un dueño y podría venir a reclamarlo. Él, me examinó con su mirada y yo, literalmente, huí. Apuré el paso y aún un tanto aturdida, me detuve un instante y dejándome conducir sin elegir, abrí -ahora si- MI libro. ¿Cómo podía ser que este desconocido estuviera leyendo el mismo texto que yo? Alcé la mirada, la intuición no podía fallarme, y ahí lo ví, inquisidor, buscando (¿me?) sin cesar, una respuesta. Yo escapaba de su campo de visión, sabía que estando a salvo podía disfrutar del espectáculo. La escena podría haber sido de un cuadro de Goya denominado “Paradoja de un cazador”. Sonreí –me extrañé al hacerlo- y seguí mi camino. Ese día empezaría la primer obra de una serie que llamé “La mirada impertérrita”.

Mis días después de ese suceso transcurrieron en paz. Hasta hoy, que promediando la clase del taller y relajada en mi lugar de distención, recibimos una visita inesperada. Tal vez fue la licencia de los jueves y el vino que empezaba a marearme un poco, lo cierto es que Martín, así se llama, me dejó un tanto inquieta. La profesora no acostumbra recibir gente sin cita previa, también suele avisarnos previamente a modo de cortesía, por lo que su llegada me tomó por sorpresa. El extranjero no podía siquiera sostener la mirada en alto y escapaba a cualquier pregunta que le demandara exponerse con algo propio. Lo primero que diagnostiqué era que se trataba de un tímido patológico y no debía apresurarme a conjeturar. Analicé con detenimiento su actitud corporal, su mirada evasiva, su incomodidad. Había algo más que no lograba entender, ¿Por qué me dejaba tan perpleja? Enseguida la profesora le convidó una copa de vino y uno de mis compañeros le hizo algunas preguntas. Él suspiró, aliviado. Lo invité a quedarse un rato. Raro en mí. Pero tal vez, entrando en confianza él, yo podría destrabar esta sensación que nacía en mí… empezaba a palpitar que si quería saber algo más, tendría que pagar algún precio por ello.

15 comentarios:

Ale dijo...

Colaboración especial: Laura
(http://lauradelgado.com.ar/)

Anónimo dijo...

esperado capitulo, iguaaal q le pasa a la loca de las gaafaas?? quiero saber como se llamaa Aleee! besooo

Jose Pato

Anónimo dijo...

Y si yo caigo a sus pies, me tomará entre sus manos?

Anónimo dijo...

2 cosas:
-Existe en la actualidad alguien que piensa y sienta la vida asi? (tengo envidia)
-Que impunidad tiene esta mujer que anda por ahi desparramando encanto

Me gusta el final. Todo no le puede ser gratis!
M

Anónimo dijo...

no quisiera estar en el lugar de Andrés o de martín... bueno, en realidad si, por donde caminaba la mujer con gafas??

Eze

Anónimo dijo...

Este capitulo no hace mas que confirmar que los dos flacos cayeron ante tan interesante mina , imposible no caer a los pies de alguien asi. Ahora me pregunto que pasara con Andres y Martin , se enfrentaran por la misma chica ? alguno de los dos va ceder ? . Pinta muy interesante lo que viene en esta atrapante historia .Felicitaciones a la colaboradora!


Joa.

Romi dijo...

La colaboradora es sin dudas una escritora fabulosa!!!
Pinta a través de las palabras una obra muy real, casi tangible.
No me parece ninguna loca, simplemente mira la vida a través de sus lentes azules... magia pura!
Bravo Lauris!!!

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=a7jKTao2DoI&feature=related

"Pequeña criatura, la esencia más pura
va en frasco pequeño.
Amor mío, ya lo sé, el mismo recipiente también
encierra veneno.

Asumo el riesgo, te miro y planeo
una vida contigo cargada de sueños.
Y si no se cumplen cuando despertemos,
con la luz del día ya veremos lo que hacemos"

Groso blog tocayo
Ale

Anónimo dijo...

Hay una leyenda urbana que cuenta de una mujer de gafas azules que camina por las calles ... si te la cruzas y te regala una mirada, tu vida pasara buscando el momento de volverla a ver .A mi me pasò y es real , la vi una vez y me gusto ,la segunda vez que la vi me volvio loco y la tercera me di cuenta de que ya era demasiado tarde , mi cabeza y mi corazon ya eran de ella . Ahora camino las calles queriendo encontrala una vez mas ...


J.

Anónimo dijo...

Linda intro de personajes, y ahora como seguira? Nos queda alguien por conocer o empieza la accion?
C

Anónimo dijo...

Releo el capítulo sin perder interes y encima esto al final "empezaba a palpitar que si quería saber algo más, tendría que pagar algún precio por ello"… Grossso… Eso se traduce en inquietante… sube la adrenalina…
Gran blog, me gusta mucho esta historia

Anónimo dijo...

Esto tiene magia!!! La ´voz´ de esta mina es atrapante, seductora, irresistible!
felicitaciones al escritor. O al equipo de trabajo?
Mat

Ale dijo...

Agradezco en la parte que me toca. La verdad que en estos últimos capítulos me he dado cuenta que disfruto tanto el rol de director como el de escritor.

En mi opinión (no tan humilde, como siempre) creo que en la suma de "estas" voluntades hemos encontrado una manera de enriquecer la historia. Así que solo espero que la dinámica continúe.

Lo único que quiero pedir es que sepan respetar la distancia con las personas que participan, ya que de sentirse invadidos (en lo que respecta a su vida personal) no creo que quieran volver a participar.

Próximo capítulo: 12/06

PS: No me acosen a las chicas pls!!!!

Anónimo dijo...

La consecuencia de ser tu propia auténtica identidad, cada día más acabadamente.
Lo interior, sale

S

Anónimo dijo...

Extraña, misteriosa, luminosa y feliz

Una bala precisa directa al cuore.

D

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