lunes, 21 de febrero de 2011

Enamorado de mi mismo

En mi afán de generalizar a las personas, he llegado a una nueva categorización muy a mi fiel estilo blanco / negro. Buscaba una teoría que explique por qué algunas personas tienen la capacidad de enamorarse casi de cualquier mortal mientras que otras parecieran absorbidas por un hechizo eterno hacia uno o dos seres a lo largo de toda su vida y me encontré con algo mucho más revelador.

Según la apreciación que tenemos sobre nosotros mismos en relación a la observación de los demás, se desarrollan dos tipos de comportamientos diferentes: narcisos o egocéntricos.

No es tarea fácil explicar dos términos tan bien utilizados en psicología, dónde pareciera que no queda lugar para agregar valor adicional. Sin embargo, inicialmente interpretando y luego investigando, me animo a plasmar en este espacio una nueva hipótesis luego de varios meses de ausencia.

Empecemos por algunas definiciones simples. Básicamente el narcisista es una persona enamorada de sí mismo. Mientras que el egocéntrico, o el egocentrismo, es la característica que define a una persona que cree que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás.

De una lectura rápida pareciera que estamos hablando de lo mismo, sin embargo, las manifestaciones son totalmente opuestas. Igualmente, vale aclarar que tanto el narcisismo como el egocentrismo son mecanismos de defensa inherentes al ser humano. Buscan defenderme a mí en relación a los demás.

Entonces, ¿cómo podemos identificarlos? La mejor forma de diferenciar un narciso de un egocéntrico es a través de la identificación de los ídolos. Las personas narcisistas tienen referentes de apariencia, modelos a los que pretenden acercarse o de los que pretenden alejarse. En cambio para los egocéntricos, el único ídolo son ellos mismos.

Es importante entender que no hablo de ídolos del deporte, de una profesión, misión o argumentación. Hablo de ídolos de imagen, de apariencia. Y, ¿cuál sería la diferencia? Simple, el primero surge de la admiración como persona o individuo, en cambio, el segundo, de la admiración sobre el sex-appeal o atractivo sexual que genera.

Expuesta esta diferencia, puedo concluir que un narciso no está enamorado de sí mismo, sino que en realidad está enamorado de un estereotipo al que busca a acercarse. Este estereotipo se elige inconscientemente y según el grado de atracción que provoca. ‘Me amo siempre y cuando esté alineado con lo que apruebo como atractivo’. Y no solo estará enamorado de si mismo sino de cualquier otra persona alineada (en apariencia) a este ideal.

Expuesto el primer comportamiento, le llega el turno al egocéntrico. Este pareciera ser una persona mucho más segura de sí misma. En lugar de tener en cuenta modelos o roles a seguir, define el propio como el único estilo o modo aceptable. Todo lo que hace, es para él o ella misma.

A diferencia del narcisista, los halagos a un egocéntrico le resbalan. Él no necesita aprobación, al contrario, ‘¿no es obvio que “yo” soy el mejor?’. Es por eso que tampoco se enamoran de sus fanáticos. Además, algunos pueden estar llenos de amigos pero otros absolutamente solos. El foco está puesto en ellos mismos, por lo que las relaciones que tengan se darán más que nada como consecuencia casual del tipo de personalidad más o menos empática que hayan desarrollado.

Lo que verdaderamente esconde un egocéntrico es que su actitud o compartimiento no es más que otro acto de defensa con un camuflaje más sofisticado. Estas personas evidencian los roles y modelos más atractivos pero optaron por abandonar la carrera inalcanzable de imitarlos.

Como no hay perfección, o por lo menos no es posible observarla en nosotros mismos, la estrategia de defensa de los egocéntricos es la de juzgar todo aquello que sea diferente a ellos. El bien y el mal están delimitados por su forma de vivir y seguir la vida. De esta forma, aseguran ubicarse en una zona de confort dónde no hay necesidad de movimientos y cambios por presión de los agentes externos como la cultura, la moda, los amigos, el entorno social, etc.

Los egocéntricos no se gustan, o al menos no están contentos con ellos mismos esa es la verdad. Saben que son y serán imperfectos. Por eso que los halagos no funcionan. Están halagando algo para que ellos está mal o equivocado. Aprendieron a aceptarse porque es la forma de sobrevivir y no ubicarse en un ideal.

En definitiva, en una vida social, la apariencia son los primeros datos descriptivos de nosotros mismos que ponemos al alcance del resto. Nadie escapa a este fenómeno. Y dado que además provoca estímulos fuera de nuestro control, nos defendemos a través del desarrollo de los definidos comportamientos.

Volviendo al origen del texto, ahora es más sencillo entender porque algunas personas se enamoran con mayor facilidad que otras. Porque para un narciso cualquier halago es bienvenido como un flechazo de Cupido. Son dos personas interesadas en la misma. Y cuanto mejor el halago, ¡más de acuerdo estamos!

En cambio para el egocéntrico el amor es más complejo. Los halagos son aburridos porque no describen la realidad. Lo único que verdaderamente les puede hacer efecto, es el complemento y contraste que le hace un verdadero narciso, cuando disfruta sin piedad su imagen ante un espejo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Vos vs. Yo

Solemos decir que la libertad de uno termina donde comienza la del otro. ¿Pero qué significa realmente esto? A mi entender, es solo una manera de extender o limitar nuestros actos hasta aquel “punto” dónde perjudican a un tercero.

Por otro lado cada acción que realizamos tiene una reacción asociada. Reacción que siempre impacta en otros individuos. A veces bien, muchas otras no tan bien. Desde lo más simple hasta lo más complejo. Con intención o sin intención. Es imposible mantener una consideración constante por los demás en cada cosa que hacemos, porque nos inhabilitaría de todo tipo de movimiento.

Entonces ¿hasta dónde si y hasta dónde no? ¿Cuál es verdaderamente ese punto de inflexión dónde debemos empezar a limitarnos? La verdad, no lo sé. Y mi intención en este ensayo no es tratar de responder a esa pregunta tampoco.

Mi reflexión para con este texto es simplemente describir las diferentes personalidades que podemos encontrar según la manera que tenemos de obrar, cuando un deseo personal se interpone con un deseo o frustración ajena. Algo así como una ayuda para detectar lo que a simple vista se distingue como egoístas o considerados.

La relación con el “otro” no tiene que ver, según mi parecer, con una fuerza de voluntad personal que nos premia socialmente cuando somos considerados y nos castiga al ser egoístas. Va mucho más allá de lo que “yo” como individuo puedo elegir. Seguro que todos tenemos la capacidad de decidir sobre nuestros actos, pero este tipo de decisiones no están tomadas por nuestra consciencia moral, sino más bien por nuestra capacidad para lidiar con la culpa.

Define: Culpa
• “Voluntaria omisión de diligencia en calcular las consecuencias posibles y previsibles del propio hecho”
• “Experiencia dolorosa que deriva de la sensación más o menos consciente de haber transgredido las normas éticas personales o sociales”

La culpa nos regula. Nos dicta cuándo sí y cuándo no. Pero no todos hemos nacido o nos hemos criado con culpa. Entonces, según este precario criterio acerca del grado de culpa que tenemos, podemos dividir a las personas como hedonistas o culposas.

Hedonistas

Definición: El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Las dos escuelas clásicas del hedonismo son la escuela cirenaica y los epicúreos. En la Grecia antigua se formularon las primeras teorías sobre el placer: En la primera doctrina se plantea que los deseos personales se debían satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás. Esta teoría fue expuesta por un grupo llamado los cirenaicos.

¿Qué características presentan? Los hedonistas se pueden manifestar de muchas maneras, pero todos reúnen ciertas características particulares. Principalmente aquellas que están relacionadas con la satisfacción de las necesidades básicas. El ejemplo más sencillo es el sueño. Un hedonista nunca posee problemas para dormirse. Tienen algo de sueño, tocan la cama y duermen. También puede llegar tarde casual o regularmente, no resisten la falta de hambre sin ponerse de mal humor, tienden a ser rutinarios, conservan un estado de ánimo equilibrado, son gastadores, etc.

A favor: Al cumplir con todas sus necesidades y deseos siempre están de buen humor. Discuten poco dado que les aburren las peleas, no pretenden cambiar a nadie simplemente toman a quien se adapta mejor a ellos (esta cualidad la mejoran con los años). No temen al rechazo y expresan con gran seguridad su manera de vivir, desconociendo la aceptación del otro. Viven una sexualidad plena, cómoda, desinhibida e inconsciente. Se gustan en todos los sentidos.

En contra: El compromiso más importante es con ellos mismos. El resto de las responsabilidades que asuman serán de carácter temporal y siempre y cuando no estén desalineadas con sus deseos. La mejor de las mentiras como la peor de las verdades estarán siempre en escena de acuerdo al beneficio que puedan obtener o perjuicio que deseen evitar.

Culposos

Definición: Si el hedonista basa su vida en la búsqueda del placer personal, la vida del culposo está orientada hacia el placer ajeno. Su deleite ocurre al complacer. El hábitat del culposo es la frustración. Aquella que ocurre por temor a no ser elegido o aceptado. Sus ojos miran hacia afuera, mientras que los ojos del hedonista miran hacia adentro.

¿Qué características presentan? Los culposos desatienden a sus necesidades para atender las ajenas.
- ¿Qué te gustaría comer?
- Lo que vos quieras…
Al momento de la interacción ignoran sus deseos. Están absolutamente ausentes. Aunque lo intentaran realmente, no lograrían percibirlos. El hedonista goza hasta que sufre. El culposo sufre hasta que goza. Es por eso que su estado de ánimo será mucho más inestable. Nunca hay paz en un culposo. Lo importante es que no hay características propias, sino más bien ajenas.

A favor: Se ocupan, cuidan, atienden. Son permeables y flexibles a los cambios. Fomentan la armonía, unen. Asumen y fortalecen compromisos. Se sacrifican sin importar las consecuencias. Característica que siempre que sea por una buena causa, añade valor en cualquier contexto.

En contra: Inseguros. Temen al rechazo constantemente. No se gustan. Carecen de libertad. Adictos al control. Se agotan más rápido. Acelerados. De concentración interrumpida. Sexualidad frustrante. En las mujeres dificultad en alcanzar el orgasmo, en los hombres disfunción eréctil. Ambos relacionados con la falta de conexión con el placer propio.

Sin más, creo que queda en evidencia que tanto un extremo como el otro resultan muy dañinos para aquellos que nos rodean o para uno mismo según el caso. Por este motivo, y retomando mis primeras líneas, busco dejar en claro que mi intención es dar una idea más amplia de quienes somos con el único objetivo de alcanzar un mejor equilibrio entre dos necesidades de las que no podemos escapar: disfrutar en compañía.

domingo, 11 de julio de 2010

Tipos de conquista

He tenido la sensación últimamente que el tipo de conquista que dio origen a una relación prácticamente determina la durabilidad del sentimiento del conquistado.

¿Qué quiero decir con esto? Básicamente que el cortejo y las primeras experiencias a las que se exponga la persona que deseamos dictará sentencia del tiempo que lo tendrás enamorado.

De esta forma llego a la primera conclusión: Hay conquistas de una noche, hay conquistas de unos días, hay conquistas de unos meses/años y hay conquistas eternas.

Una conquista de una noche, puede llegar a ser desde la mejor erótica y seductora línea de Johnny Deep en Don Juan de Marco, hasta el vil ataque de una presa netamente alcoholizada. No hay mucho que decir de esto, dura lo mismo que el efecto de cualquier narcótico.

Las conquistas de unos días son un error. Debería haber sido una conquista de una noche pero por diversos motivos, no lo fueron. Por ejemplo cuando el conquistador habla o expresa de más por temor o inexperiencia. El clásico chamuyero que vende todo para desaparecer al día siguiente. La víctima queda hechizada por unos días creyendo que recibirá alguna señal al otro día, que finalmente nunca ocurre.

Otro ejemplo de conquista por unos días es cuándo aún no estamos seguros de la otra persona. Hay dudas. Entonces mantenemos la conquista saliendo un par de veces más hasta encontrar la conclusión inevitable u otra persona a quien conquistar.

Pero ojo, el confundido no siempre será el cazador, sino que muchas veces la confundida también puede ser la presa. En la búsqueda de olvidar de un viejo amor, o capaz por falta de evidencia, la presa (confundida), accede a compartir nuevos momentos con la intención de alcanzar un veredicto unánime.

Después están las famosas conquistas que duran un tiempo relativamente aceptable. Aquellos que finalmente se configuran en relaciones estables y sólidas. Aquí el sentimiento perdurará siempre que haya reciprocidad y simultaneidad de objetivos a lo largo del tiempo. Las mutaciones que sufran los involucrados, deberán mantenerse alineadas ya que sino alguno de ellos comenzará a ser susceptible de otro cazador. Entonces en este caso, la conquista tiene que ser constante y dinámica para poder transformarse acorde a los distintos cambios que atravesamos en la vida. Esta es la conquista que yo considero más justa, ya que premia al conquistador condicionalmente.

Y por última la que más me gusta. O capaz, con la que más me divierto: La conquista eterna. Aquella que hipnotiza a la presa para siempre. En este tipo de conquistas la variable tiempo, reciprocidad, deseo o frustración no importan. Ya que el trabajo pareciera que fue tan bien hecho, que la víctima no podrá escapar nunca más a la pócima de su hechicero. Es una suerte de admiración incondicional inagotable.

Aquí la explicación no es tan sencilla. En una primera observación pareciera que el hechicero tiene la mejor fórmula de todas. Como si estas personas que padecen haber sido conquistadas eternamente es porque encontraron a uno de los pocos seres más especiales que existen. Una especie de grupo segmentado de personas que cumplen con los requisitos más interesantes o apasionantes que un individuo puede reunir para observación de otro. Y en parte diría que es verdad. No somos todos iguales, y depende cuales son nuestros focos de interés, puede que nos crucemos con uno de los “mejores” en aquel campo, desvalorizando sin querer a todos los demás.

Este puede ser desde el acto más simple como el mejor abrazo, el mejor beso, la mejor piel hasta el más inteligente, creativo, aventurero, atractivo, sexy, seductor, etc.

Sin embargo, las conquistaste eternas no solo están determinadas por el conquistador. Hay una predisposición que no todas las personas presentan que es la capacidad de amar incondicionalmente a alguien. No hay conquista eterna sin un fiel devoto. Los que “comulgan” de vez en cuando jamás podrán ser víctimas de una conquista para siempre.

Un fiel devoto es una persona que dentro de su personalidad observa signos de idealismo. Que gran parte de lo que la mayoría necesita recibir a través de lo corpóreo, ellos lo pueden recibir en su imaginación o mejor dicho, en su mente. Son como autónomos de alguna manera, ya que no necesitan recibir de otros, se pueden autocompensar a través de los sueños.

Por eso hable de lo justo. Lo justo en una conquista de unos meses / años es que cuando el cortejo desaparece o cuando lo que me interesa se modifica, el amor vuelve a exigir. La reciprocidad, lo que doy por lo que recibo, es una variable determinante. También lo podemos ver como lo que me interesa vs. lo que me presentan.

Otra característica de los eternos enamorados es que suelen ser menos propensos a los cambios. Son relativamente siempre iguales impidiéndoles migrar hacia nuevos intereses y en consecuencia, nuevas personas.

Esto se debe principalmente a que no suelen alcanzar nunca lo que desean. Quedar siempre en el camino evita la posibilidad de un nuevo desafío. Superar no siempre significa alcanzar el éxito, en muchísimos casos significa resignar. Dado que es una evidencia de la vida que no podemos tener todo, saber entender cuándo aplicar la frase “esto no puede ser aquí, así y ahora” es la diferencia entre la liberarnos o esclavizarnos para siempre.

Como conclusión me gustaría dejar dos ideas. Una para el conquistador y otra para el conquistado.

Al conquistador le podría decir que indistintamente de cuál sea su presa, debería mantener dos condiciones importantes a lo largo del tiempo. La primera es que nunca asuma una conquista eterna ya que no hay nada menos estimulante que no haya necesidad de esfuerzo y riesgo para obtener algo que deseamos. Y la segunda es que jamás quede (o se muestre) del todo conquistado, así podrás preservar este apasionante rol por siempre.

Y al conquistado le diría que jamás pierda la claridad de lo que desea hoy tanto para “adentro” como para “afuera”. Esta es la única garantía para deleitar el placer de ser cortejados.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Parte de mi vida

Las relaciones afectivas entre un hombre y una mujer pueden darse de dos maneras distintas: dentro o fuera de nuestra vida.

Las relaciones dentro son aquellas donde las actividades de ambos se vinculan. Uno pasa a ser parte de la vida del otro.

En cambio las relaciones fuera son aquellas dónde las actividades que se comparten suceden al margen de nuestra vida a modo de una actividad agregada o nueva a nuestra rutina.

Dependiendo de cuál sea el origen de la relación, la forma de relacionamiento inicial será de una u otra manera. O sea, si la persona con que la hemos empezado a salir ya compartía con nosotros previamente alguna actividad, el vínculo ya se habrá constituido dentro de nuestra vida. Este es el caso de las parejas que se conocen en la facultad, en actividades colectivas ociosas (deporte, arte, baile, idiomas, etc.), en el trabajo o simplemente por ser parte del mismo grupo de amigos.

Por otro lado si el comienzo de la relación es un encuentro casual, un levante en un boliche, un ataque despiadado en la calle, la compu o cualquier otro contexto dónde ambas personas se encuentran estrictamente separadas, dará lugar, inicialmente, a una nueva actividad apartada de las demás.

Hasta ahora daría la impresión que indistintamente de la forma, ambas estarían ok. Sin embargo no es tan así. La diferencia principal radica en el tiempo de duración. Las relaciones fuera de nuestra vida duran poco, a menos que luego de transcurrido determinado tiempo, migremos hacia una relación dentro de nuestra rutina.

Las únicas relaciones que perduran son aquellas que tienen alta integración. De hecho, la integración de dos personas puede ser tan fuerte, que incluso sin amor, puede resultar casi imposible plantear una separación, ya que esto implicaría un corte de otras cosas también. Este es el caso de parejas que trabajan juntas, que tienen hijos chicos, que van al mismo club, etc.

¿Y por qué las relaciones que están fuera de nuestra vida son más breves? Principalmente porque las unidades de tiempo que solemos dedicar a nuestras actividades ya están preestablecidas por nuestra estructura social, y, más importante aún, porque estar en pareja no es una actividad en sí misma. Es solo un vínculo.

Tenemos el tiempo para trabajar, el tiempo para educarnos o informarnos, para alimentarnos, para trasladarnos, para el ocio (incluyendo la sexualidad), para la nada (descanso cerebral) y no hay mucho mas.

Conocer una nueva persona puede entrar dentro del tiempo de ocio, dónde todo el proceso de descubrimiento cómo disfrutar la sexualidad, acariciarnos mirando la luna en largos diálogos sin mucha coherencia, observarnos en silencio, etc. Todo esto sí puede ser una actividad en sí mismo. O sea, estar enamorados puede resultar una actividad, pero no estar en pareja.

Por eso, todos sabemos que el enamoramiento es finito (al menos con la misma persona), o sea que una vez que ya la (o lo) conocemos, sentarnos a mirarnos los ojos deja de ser “hacer algo” pasa a ser “hacer nada”.

Entonces, ¿qué ocurre? Lentamente volvemos a nuestras responsabilidades y/o actividades estimulantes. Y si a lo largo de esta transición nuestro ser amado no logra compartir alguna de las cosas que nos gustan hacer, es probable que se reduzca solamente a compartir el plano sexual o el de hacer nada (mirar tele), anunciando una ruptura inminente.

Esto es más fácil entenderlo si lo comparamos con la amistad. Podemos tener un grupo de amigos con los que compartimos las mismas actividades o varios grupos de acuerdo a cuan variados somos. Igualmente para ambos casos, los que perduran son únicamente aquellos que poseen actividades en común a nosotros: hacer algún deporte, un curso, ir a navegar, estudiar, lo mismo que enumeré antes.

Los que no logran compartir algo más con nosotros porque los conocimos en un viaje, o porque el curso o la facu terminaron, o porque dejamos de trabajar juntos, no duran más que un chat o alguna que otra cena ocasional (y solo porque en definitiva comer hay que comer).

Conclusión: Si estás empezando algo con alguien, presta atención a cuánto (a pesar de lo mucho que te gusta) tienen en común. Si es bastante, hay grandes chances de perdurar. Si es muy poco, te quedan tres alternativas:

La primera es que ambos hagan un intento de sacrificar algo de lo hacen con su tiempo libre para tratar de disfrutar una pizca de lo que le gusta hacer al otro. Puede funcionar, solo sé qué cuánto más viejos nos ponemos menos ganas de cambiar tenemos.

La segunda es que te pelees y te arregles constantemente. De esta forma prolongarás un poco más el enamoramiento.

Y la tercera es FULL POWER. Disfruta del hechizo mientras dure y mochila al hombro cuando llegue el momento.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Parejas desparejas

¿En qué debemos ser diferentes y en qué complementarios? Por lo general solemos buscar personas afines a uno. De esta forma creemos asegurar comodidad y cierta facilidad en el intercambio.

Esta apreciación es correcta, sin embargo, en la práctica, se desarrollan graves distorsiones entre las personas. El problema radica en el concepto. Tendemos a priorizar similitudes sociales frente a las que nos constituyen como individuos. Ojo, no quiero decir que ser parecidos socialmente hablando sea incorrecto, pero sí creo que la compatibilidad de caracteres es mucho más importante y hasta puede hasta llegar a prescindir de la anterior.

¿A qué me refiero con afinidad social? Básicamente todo aquello que está vinculado a mí como ser social. Por ejemplo: mismo barrio, misma educación, mismos tipos de trabajo, mismas familias, mismo nivel socioeconómico, mismo idioma, misma edad, mismo país, misma cultura, misma altura, mismo peso, etc.

¿Y con afinidad de caracteres? Mismos gustos, mismos pensamientos, misma filosofía, mismos placeres, mismo lenguaje, misma formas de plantear el día (o la noche), mismos temores, mismas ambiciones, mismos límites, mismos estilos...

Creo que todos tendemos a buscar lo segundo, pero el error se da cuando asumimos que lo encontraremos a través de una apreciación de lo primero. Lamentablemente esto no siempre es así. Es verdad que el cómo hemos sido criados, qué hacemos y en que entorno nos movemos explica mucho de nosotros mismos, pero también es cierto que hoy en día estamos sumamente condicionados a mantener un estilo de vida que no necesariamente es el que más deseamos.

Es por esto que muchas veces por fuera nos vemos de una forma y por dentro somos de otra. Cada día me quedan menos dudas que asumir es un arma extremadamente peligrosa que solo tiende a acercarnos al incorrecto y a su vez alejarnos del indicado.

Deberíamos poder romper con el “dolor” que nos causa relacionarnos y proyectar con alguien que “vemos” tan distinto a nosotros mismos por atributos cada día más débiles. La madre ideal para mis hijos, el abuelo perfecto para mis nietos nunca existió. Es una creación en nuestra mente que sesga las elecciones constantemente.

Tenemos que dejar de arraigarnos a personas que parecieran ser un combo ideal solo por exponer un contexto perfecto al hemos asociado con la felicidad. La amenaza no radica solamente en terminar compartiendo parte o toda la vida al lado de alguien que nos hace sentir solos en algún sentido, sino principalmente en perdernos la oportunidad de tener una relación rica producto de quién verdaderamente soy.

¡Vivan las diferencias!, ya que hoy en día es una muy buena forma de hallar un buen compañero. Ya que si de repente te encontraste frente a alguien que te resultó muy extraño y así y todo seguiste deseándolo a tu lado de alguna manera… evidentemente hubo mucho más común de lo que te permitiste observar.

“Dime a quién pretendes y te diré quién quieres ser”

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sin lugar para los débiles

Hace poco me preguntaron si soy una persona celosa y respondí que hace algunos años era muy celoso, sin embargo en algún momento eso fue cambiando hasta que finalmente dejé de serlo.

Entonces me preguntaba ¿qué habrá cambiado para pasar de una sensación a la otra? Lo primero que me di cuenta es que los celos que sentía de más chico estaban bien fundamentados. Mis temores eran reales y era lógico que me provocaran tan dolorosa angustia y enojo. Entonces, si mis apreciaciones eran válidas, ¿por qué dejé de sentirlo?

Varios meses atrás publique una nota acerca de los celos que me pareció genial. En las primeras líneas mencionaba lo siguiente:

“Para que los celos existan siempre hacen falta tres. El triángulo está formado por el celoso, el objeto de amor o de interés y un rival, que tiene que ser igual o mejor que el celoso.”

“La presencia de un tercero real o imaginario genera una situación de "alarma" y eso es normal, porque de lo contrario no habría interés en el otro.”

Si los celos ocurren por un tercero imaginario, a terapia. Ahora cuando los celos tienen que ver con un tercero real, alguien que específicamente está amenazando mi relación, no sé si realmente hay que tratar de controlarse.

Como bien dice el párrafo de arriba, los celos son una alarma. Algo que nos alerta de un posible peligro a nuestra teórica felicidad. El problema es que el riesgo siempre existe, tengamos o no identificado a nuestro enemigo.

La amenaza para un hombre es el resto de los hombres o el resto de las mujeres para una mujer. Todos o ninguno es lo mismo al final. No hay control posible. Al aceptar esta realidad, temer perder a alguien en manos de un tercero, es igual que temerle a la muerte. Tarde o temprano aprendemos a convivir con esta circunstancia inevitable.

¿Y por qué todos son un riesgo? Porque a su vez, todos tenemos debilidades. Algunas más personales o individuales otras más genéricas. Por ejemplo, los hombres son más débiles a la atracción física. Son mas babosos en general que las mujeres o les cuesta mucho más decir que no a una mujer atractiva que los busca. Esto es más que obvio.

Las mujeres son más débiles a la contención y la protección. Son afectivamente más dependientes, lo que las vuelve mucho más vulnerables en los momentos que se sienten solas, rechazadas o no queridas.

Esto es LEY lamentablemente, o al menos para mí. Un hombre siempre será más vulnerable en la medida que tenga poco sexo (y diversión) con su pareja y muchas hembras dando vueltas en su mejor estado. La mujer siempre será vulnerable cuando su pareja la descuide y haya hombres dando vueltas con su mejor discurso Superman y Lois Lane.

Tener esto claro, además, nos permite evitar las terribles desilusiones que suelen ocurrir muy seguido. Por ejemplo, el hombre presume y luego evidencia que la mujer enamorada no puede tener relaciones con otro hombre con no sea él. Ella lo vende y lo demuestra. De hecho pareciera que no les gusta nadie más que uno. Lo que solemos ignorar o nos negamos a creer, es que al sentirse sola esa ecuación puede cambiar rotundamente. Y aquel goma que no le mueve un pelo, el día correcto apareció con su mejor abrazo.

Capaz es verdad que no le gusta nadie, o que realmente te elige a vos por sobretodos los demás, pero no sobre ella misma. Y como pulsión de supervivencia, cuando hace falta un abrazo, si Batman no está, Robin también hace bien y te puede rescatar de una noche de angustia.

Al hombre le pasa lo mismo. Solo que en él, la necesidad no pasa por contención (en la mayoría de los casos) sino por diversión. El hombre necesita esencialmente divertirse con su mujer. No solo con su mujer, sino en casi todas las cuestiones de su vida. Es un eterno buscador de entretenimientos. A algunos les enloquece trabajar, la guita, a otros el futbol, algún hobby, las minas, los autos, la play, los amigos, etc. Los bajones al largo plazo lo ahuyentan. Le saca las ganas.

Un hombre insatisfecho, será mucho más vulnerable a una mujer en celo (sexy, provocadora, bronceada, gimnasio, ropa provocativa, etc.). Esa es su debilidad.

Entonces, volviendo al origen, ¿por qué se me fueron los celos? Por un lado porque entendí lo que puede pasarme de acuerdo al contexto y momento que estoy viviendo. Eso me ayuda a prepararme para la tormenta cuando veo el cielo cerrado, en lugar de seguir fantaseando que, a pesar de escuchar truenos y ver las nubes como taparon la ciudad, capaz sale el sol y no llueve.

Por otro lado, porque deje de hacer preguntas que promueven mentiras y que además ya sabemos las respuestas. Porque si pregunto y lo que sigue no es de mi agrado, lo más probable es que me chamuyen. O capaz no me mienten, sino que ni el otro entiende lo que le está pasando. No nos olvidemos que a veces, cuando nuestra verdad nos hace daño, nos cuesta más afrontarlo.

Y finalmente porque aprendí a perder. La mejor forma de retener a alguien es seduciéndolo a que te siga eligiendo, sumarle, y no a través de una serie de reglas que buscan egoístamente disminuir el riesgo que tienen todos los vínculos afectivos. Si cobrás y festejas tus éxitos, hay que saber pagar y sobrellevar los fracasos.

Uno buscar lo mejor para uno pero no siempre sucede. Entonces, cuando lo que vemos ya no nos hace bien, la mejor manera de reducir el daño es aceptar la pérdida y alejarse lo antes posible. Ya que cuanto más débiles terminamos, menos energía nos queda para la siguiente (o nueva) oportunidad.

martes, 3 de noviembre de 2009

Los carenciados

La necesidad es una sensación de carencia de algo elemental para el desempeño de la actividad humana.

Según Maslow las necesidades Las necesidades están jerarquizadas:

Necesidades fisiológicas, comida, bebida, vestimenta y vivienda.
Necesidades de seguridad, seguridad y protección.
Necesidades de pertenencia, afecto, amor pertenencia y amistad.
Necesidades de autoestima, autovalía éxito y prestigio.
Necesidades de autorealización, de lo que uno es capaz, autocumplimiento.

Conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados.

Los cuatro primeros niveles pueden ser agrupados como «necesidades de déficit» (deficit needs o D-needs); al nivel superior lo denominó «autoactualización», «motivación de crecimiento», o «necesidad de ser» (being needs o B-needs). «La diferencia estriba en que mientras las necesidades de déficit pueden ser satisfechas, la necesidad de ser es una fuerza impelente continua».

La idea básica de esta jerarquía es que las necesidades más altas ocupan nuestra atención sólo cuando se han satisfecho las necesidades inferiores de la pirámide.

La insatisfacción de estas necesidades puede provocar cierto grado de cinismo, disgustos, frustración, depresión, invalidez emocional, alineación, enfermedades o incluso la muerte, dependiendo el faltante.

Mi intención en este ensayo es describir las consecuencias en la conducta de las personas carentes afectivamente.

En primer lugar, una persona puede sentirse poco querida o sola, y a la vez ser receptora de mucho “aparente” cariño. Esto es porque la forma en la que uno debe recibir el afecto debe cubrir tres necesidades: Asociación, participación y aceptación.

Si, por ejemplo, la forma en la que me quieren es siempre y cuando me comporte de una determinada manera, no estoy siendo aceptado tal cual soy. Esta forma de cariño no cubre mi necesidad afectiva.

Por eso muchas veces encontramos familias felices en apariencia con hijos o matrimonios efectivamente tristes y/o solitarios.

La carencia afectiva también puede darse a través de una pérdida. Las pérdidas pueden ser voluntarias como involuntarias. Igualmente en cualquiera de ambos casos, si uno no ocupa el vacío generado, desarrolla una conducta carente.

¿Y cómo se comportan los carenciados? En general desarrollan temores o mayor aversión al riesgo. Aquello que tengo eleva su valor si resulta ser lo único o poco que poseo. Esta característica limita la posibilidad de negociar, ni que hablar, de ambicionar.

Las decisiones siempre están orientadas hacia la no pérdida en lugar de hacia la mayor ganancia o beneficio.

Si lo trasladamos al plano afectivo, es probable que mi necesidad de ser querido, aceptado, me presione a optar frente a una persona que me ofrezca esta clase de vínculo, indistintamente que el enamoramiento no haya tenido lugar.

Esto no siempre ocurre solo en el arte de elegir, sino también al dejar de elegir. De encontramos insatisfechos con nuestra pareja, si perdimos atracción o enamoramiento, si sus tratos cambiaron o dejó de ser la persona que era, mis faltantes afectivos con otros vínculos condicionaran mi facultad de poder alejarme.

Las pérdidas también provocan alternaciones en nuestras conductas. Perder a los padres cuando uno aún es joven y estos cumplen un papel relevante en nuestra vida, perder un amigo, romper con un amor, un ser querido que se va a vivir lejos, etc., son todas situaciones que nos limitan a la hora de tomar decisiones afectivas. Sin embargo, son momentos excepcionales que bien procesados uno debería volver a un estado de bienestar nuevamente.

El problema que evidencio se da principalmente en las personas que viven en una constante necesidad insatisfecha de afecto. Aquellas que por elección o mala suerte no revierten contextos desafortunados presionados a lo largo de su vida a abandonar sueños y anhelos.

Lo observo como una detención, una interrupción en el camino natural que debería transitar la motivación de las personas. Por eso se observan individuos que perduran en el tiempo siempre igual, sin modificaciones, sin evolución, con las mismas quejas o las mismas problemáticas. Con deseos que no solo nunca se conquistan sino que además jamás se intentan. Año tras año inmóviles en el mismo “lugar”, como sucediendo una especie de privación en la posibilidad de actuar.

La solución es fácil: Reconstruirse. Reconstruir vínculos. Dejar los malos, buscar nuevos y buenos. Es así de simple. Como suelo decir siempre, en ciudades tan pobladas hay personas para todos. Solo hay que hacerles lugar, y encontrar el trabajo personal o el coraje que nos de valor para hacerlo. Y lo más importante, una vez hallados, apostar y confiar. Como en la niñez o adolescencia, dónde uno es lo suficientemente inconsciente o ingenuo como para detener algo que pinta bueno.

Y finalmente, ¿por qué? Supongo que porque toda clase de libertad provoca una sensación de bienestar. Porque entusiasma elegir lo que deseo beber, a tomar cualquier cosa por temor a que se acabe el agua. O capaz simplemente por dejar latente la expectativa de alcanzar esa inalcanzable autorealización...

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Autorrealización: Son las necesidades más elevadas, se hallan en la cima de la jerarquía, y a través de su satisfacción, se encuentra un sentido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Se llega a ésta cuando todos los niveles anteriores han sido alcanzados y completados, al menos, hasta cierto punto.

Maslow dedujo de sus biografías, escritos y actividades, una serie de cualidades similares; estimaba que eran personas:

centradas en la realidad, que sabían diferenciar lo falso o ficticio de lo real y genuino;
centradas en los problemas, que enfrentan los problemas en virtud de sus soluciones;
con una percepción diferente de los significados y los fines.

En sus relaciones con los demás, eran personas:

con necesidad de privacidad, sintiéndose cómodos en esta situación;
independientes de la cultura y el entorno dominante, basándose más en experiencias y juicios propios;
resistentes a la enculturación, pues no eran susceptibles a la presión social; eran inconformistas;
con sentido del humor no hostil, prefiriendo bromas de sí mismos o de la condición humana;
buena aceptación de sí mismo y de los demás, tal como eran, no pretenciosos ni artificiales;
frescura en la apreciación, creativos, inventivos y originales;
con tendencia a vivir con más intensidad las experiencias que el resto de la humanidad.

sábado, 17 de octubre de 2009

El desequilibro perfecto

Se dice que los hombres somos muy poco selectivos con las mujeres. Que nos gustan todas, o casi todas. También se sabe que un buen par de tetas y/o un buen culo nos vuelve primitivos y babosos. A su vez ellas hacen cada vez más gimnasias para fomentar el cuerpo y no tanto la salud, visitan más y más a los cirujanos plásticos y cuando llega el verano, lucen sus mejores terminaciones, plenas de un bronceado prohibido por cualquier dermatólogo.

Ellos son superficiales y fáciles, ellas no, pero lo fomentan. Medio raro, ¿no?

Cuándo un hombre se ríe de un frase como “La mujer perfecta es la que cuando terminás de hacer el amor se transforma en una pizza”, ¿qué creen que significa?

Al hombre no le gusta más mujeres de lo que a la mujer le gusta algunos hombres, la diferencia está en lo que ambos géneros hacen con aquellos que NO le gustan. De cada 10 hombres a una mujer le puede gustar 1 o capaz hasta ninguno. De cada 10 mujeres en cambio, a un hombre le puede gustar 1 o capaz ninguna, sin embargo, puede tener relaciones sexuales con 8, 9 o 10 depende el momento.

La diferencia no está en a quien elegís para compartir tu vida, sino que haces con quien no elegís para ni siquiera un café. Lamentablemente el género masculino lidia con una pulsión sexual mucho más intensa que la mujer, factor por el cual desagrupa la atracción sexual de la atracción emocional.

Muchas mujeres dirán que no es así, que no todos los hombres son iguales, que debemos controlarnos porque no somos animales y bla, claramente porque no experimentan la sensación. Pedirle a un hombre que no reaccione a una vaga atracción física es igual de difícil que pedirle a una mujer que controle su estado de excesiva sensibilidad cuando ocurre al menos una vez por mes.

Además no está mal que así sea. Tendemos a poner preconceptos del bien y mal por sobre lo que somos o lo que hacemos naturalmente todos los días. Si de alguna forma nos hemos constituido de esta manera, si en definitiva, esto es lo que hacemos diariamente, que reconfortante sería que representara algo bueno y no algo malo. No está mal que los hombres acepten tener relaciones con una gran variedad de mujeres, simplemente hay que lidiar con ello sino es lo que más nos gusta. Mismo ejemplo para los estados emocionales de las mujeres, capaz no sea lo que más nos agrada, pero hay que aceptarlo.

Por otro lado no sé si habrán notado que dije “lamentablemente”. No saben lo fácil que serían muchas cosas si la atracción femenina fuera mucho menos intensa de lo que es. Las horas de diálogo que nos ahorraríamos entre hombres, la concentración que lograríamos en nuestro lugar de trabajo, lo fácil que sería caminar en la calle en verano, ni que hablar en la playa, etc. Es una sensación tan molesta como mirar un chocolate que no podes llevar a tu boca. Y al ser “chocolate” y nada “más”, una vez que lo comiste, desaparece el encanto, como lamentablemente ocurre 9 de cada 10 veces.

Pero, ¿qué pasaría si el hombre decidiera tener sexo solamente con quien realmente le gusta? La primera consecuencia que se me ocurre es que habría menos sexo para todos. Imaginen si solo tuviéramos sexo cuando AMBOS tienen al menos la posibilidad de enamorarse, ¿cuántas camas borraríamos de nuestra memoria? ¿Cuántas veces una mujer tiene relaciones con un hombre a pesar de saber que él no está enamorado y sin embargo accede o hasta propone pasar un buen rato?
¿O qué pasaría si continuamos con este patrón cultural que no solo estimula al hombre a vivir cada vez más en relaciones netamente superficiales, sino que además comienza a formar en la mujer sentimientos de grandeza y liberación cuando expresa con total orgullo que ella también puede tener sexo casual.

Las diferencias entre los géneros alientan las chances de "encontrar". La búsqueda constante en el hombre de tener sexo, le permite a la selectividad de la mujer, hallar su compañero ideal. La pérdida de esta condición, amenazaría seriamente a las parejas, como lo está haciendo.

Vivir una vida cada vez más unisex, no me parece que sea lo mejor, ya que continuamos perdiendo la posibilidad de formar uniones con roles complementarios; sino miren lo que paso cuando ellas pensaron que si tenían el derecho a trabajar, iban a ser mucho más ¡libres!

Trabajemos sobre y fomentando las diferencias, no perdamos lo más rico de relacionarnos.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Adictas a la espontaneidad

He perdido la cuenta de cuantas veces una mujer destaca la espontaneidad, como uno de los atributos más deseados en los orígenes de una relación. Todas quieren que su primera interacción con el hombre de sus sueños surja espontáneamente. ¿Por qué será, no…?

A pesar de ser testigo de este testimonio que se repite una y otra vez, aún sigo bastante ciego en evidenciar el motivo. Igualmente, y para no perder la costumbre, trataré de teorizarlo.

Algo que me viene ayudando mucho a la hora de interpretar las relaciones hombre – mujer es buscar definiciones. Todos los días utilizamos distintas palabras para definir muchísimas cosas, sin embargo, creo que no siempre entendemos lo que realmente quieren decir. Es más, en general, solo lo intuimos.

Define: Espontaneidad

“Actuar con espontaneidad es hacerlo naturalmente, sin reflexionar sobre lo que hacemos, dejándonos llevar por lo que sentimos en el momento”.

“Se define como el conjunto de acciones irrazonadas presente en el comportamiento humano. Así, ésta resulta de la manifestación de los instintos como opuesta a la razón y por lo tanto es un concepto aplicable únicamente a los humanos, puesto que en comportamientos no humanos no existe el antagonismo entre razón y pasión. En una definición más excluyente, la espontaneidad es una característica de acciones que no requieren de motivos razonables, tales como las emociones, y entre estas, las emociones agradables, y sólo por esta connotación meliorativa se diferencia la espontaneidad de la pasión.”

La mayoría de las mujeres se quejan que los hombres ideamos estrategias para conquistarlas. Se suelen disgustar criticando la falta de espontaneidad. Esto es parcialmente incorrecto.

El hombre no se acerca a una mujer porque razona sus motivos, porque analizó que era lo mejor para él, se acerca porque está atraído. La atracción no se razona, se siente.

Para lo que si utiliza la razón es para idear un método de acercamiento. Y esto ocurre simplemente porque, una vez más, hay diferencias entre los géneros. En la mayoría de los casos, el hombre suele desarrollar la atracción por una mujer con solo mirarla. Atracción suficiente como para acercarse a conocerla.

La mujer, en cambio, experimenta un período más extenso para gestar una atracción por alguien. Puede que alguno le guste, pero eso no implicará que se mueva instantáneamente.

Esta diferencia genera conflicto. Conflicto que suele mal interpretarse. Mientras una mujer está en pleno descubrimiento de las sensaciones que le produce un hombre, aquel está simplemente esperando. Y, como en toda espera, uno vive muchas sensaciones como ansiedad, temor, aburrimiento, etc. Es por eso, que para no quedarse inactivo, busca acelerar el proceso de “conocimiento”.

Si lo pensamos mejor, nos daremos cuenta que en cuestiones que involucra la acción de sentir, el hombre es radicalmente menos pensante que la mujer. Este simplemente se acercará a lo que más lo conmueva lo más rápido que su coraje le permita. Ella en cambio, probablemente no solo juzgará cuanto lo atrae, sino que lo cruzará RACIONALMENTE, conjuntamente con otras variables como la seguridad que ofrece, la capacidad de proyección, etc.

Lamentablemente, los hombres somos pero no podemos ser espontáneos. Las mujeres no entienden como nos puede gustar alguien tan rápido. ¿Qué más quisiéramos que decirle a las mujeres lo mucho que nos sentimos atraídos por ellas en el momento que ocurre? Seguramente, hace muchísimos años, alguno lo habrá intentado con pésimas consecuencias. Por eso hoy, cuando nuestro sexo opuesto comienza a cautivarnos, en lugar de actuar, empezamos a pensar.

Dejemos de exigir que las cosas sean de una determinada manera ya que nos prestamos al engaño. Lo mejor que podemos hacer, es aceptar las cosas tal cual son.

Que lo disfruten...


domingo, 20 de septiembre de 2009

La mujer sin edad

Hay un grupo de mujeres a las que yo suelo denominar “Mujeres sin edad”. Este concepto nació para definir a aquellas mujeres en las que la edad pierde total relevancia. Es más, en muchos casos, resulta muy difícil descubrir qué edad tienen.

Para mí, la mujer sin edad es la más atractiva de todas. ¿Pero qué es una mujer sin edad? Para entender esto debo ir un poco más atrás en las definiciones.

En las atracción heterosexual, la primer característica que filtra a los seres que nos pueden atraer de los que no, es el género. Al hombre le gusta una mujer y a la mujer un hombre. Después, lógicamente, dada la cantidad de personas que existen, aparecen los filtros más “personales”.

Ser hombre o ser mujer es mucho más que una serie de diferencias fisiológicas. Al contrario, es un concepto que abarca varias cuestiones:

Género Humano: Desde hace algunos años, algunos denominan género a lo que parece diferenciar la identidad femenino de masculino; así como las múltiples características que conllevan: comportamiento, actitud, consideración social, carácter físico etc. En las ciencias políticas y sociales, hay autores que ya en el siglo XX diferencian entre sexo y género; asignando lo primero a una realidad biológica y lo segundo a una creación social.

Entonces si el hecho de ser mujer u hombre es una forma de vivir la vida, aquellas personas que pierdan esta diferenciación, probablemente estén perdiendo su género también.

Mirémoslo de otra forma. En la niñez, más allá que encontramos tanto chicos y chicas, lo que los define principalmente es que son niños. No hay casi diferencias entre sus conductas y hábitos. Algo similar ocurre con las personas de la tercera edad. Sin tratar de ser brusco, son simplemente viejos. Hacen todos prácticamente lo mismo y físicamente se suelen parecen mucho.

Igualmente, a lo largo de la vida, todos tenemos un período de grandes diferencias entre el ser hombre y el ser mujer. Este período comienza con la adolescencia. Los cambios físicos resultan considerablemente distintivos para ambos géneros. Sin embargo, esto puede durar muchos años como puede durar muy poco.

Dicen que la mujer envejece antes que el hombre. Pero por otro lado, tiene una expectativa de vida mucho más favorable. Entonces, ¿a qué hace referencia aquella descripción? Probablemente a que la mujer “deja” de ser mujer antes que el hombre.

Los atributos vinculados a la masculinidad (en la vida de hoy) no solo perduran más, sino que además se fortalecen con la edad (confianza en sí mismo, poder, capacidad de protección, maduración, capacidad para desenvolverse, etc.). En cambio los femeninos son inversamente proporcionales. No es casual que veamos muchos hombres grandes con mujeres muy jóvenes y escasos ejemplos al revés.

Indistintamente que este efecto se debe principalmente a que en la mujer se premian mucho más los atributos físicos, el ser mujer abarca otras cuestiones que muchas mujeres olvidan, o simplemente, les dejan de interesar.

No tengo dudas, que cualquier mujer que preserve sus ganas de seguir siendo mujer, continuará perteneciendo a este concepto, conservará su atractivo para con el sexo opuesto, minimizando la relevancia de su edad biológica.

No teman al paso del tiempo, simplemente recuerden que lo que más atrae a un hombre de una mujer es la femineidad. La femineidad va más allá de lo estético, por eso una mujer que no tiene edad, es una mujer que refleja el modelo de lo que significa SER MUJER en cualquier momento de su vida.

viernes, 28 de agosto de 2009

Consentidos (de amor)

Consentido: Mimado en exceso.

Así como encontramos ricos y pobres económicamente hablando, también existen personas que “acumulan” muchos pretendientes dejando (sin intención) muy pocos para otras u otros.

Sin hacer referencia al amor proveniente de padres y amigos, aunque también influye, el foco de este ensayo es hacia aquellos que siempre disfrutan de un exceso de oportunidades. Esto puede ocurrir de nacimiento, o puede ser algo que se vaya desarrollando con el tiempo.

En la vida de hoy, el principal atributo que define la distribución de la “riqueza” es la belleza estética.

Estética: Es la rama de la filosofía que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza

Belleza: Es un concepto / cualidad abstracta y subjetiva presente en la mente de los seres humanos que produce un placer intenso, y proviene de manifestaciones sensoriales o ideales. Propiedad de las cosas que nos hace amarlas y provoca deleite.

Se que al ser una apreciación subjetiva lo que para unos es bello para otros puede no serlo, sin embargo hay formas y características que agrupan estas subjetividades. Por ejemplo, el modelaje tiende a segmentar personas que presentan cualidades en común.

La belleza estética no es solo determinante en el amor, sino también a la hora de conseguir un trabajo, de convertirte en un artista célebre, etc. Ojo, esto no quiere decir que haya grandes talentos que no respondan a los patrones físicos más agradables, sin embargo, la oportunidad para destacarse implicará mayor esfuerzo.

En el hombre puede que se desarrollen otros atributos que le permitan “empujar” sus capacidades de atraer. Estos pueden ser el poder, la riqueza, la "onda", ser músico, etc. Algunos más, otros menos, pero suelen ayudar bastante. En cambio en la mujer, la vida es algo más injusta… pero igual, esto lo analizaremos en otro momento.

Sin entrar mucho más en este tema, mi intención es explicar los efectos consecuentes en una persona que tiene exceso de oportunidades para elegir un compañero /a.

Voy a enfocarme solamente a quienes siempre fueron atractivos, o sea de nacimiento. En este caso los efectos son muy similares a los que ocurren con los chicos cuando nacen en un contexto de abundancia económica.

Si siempre me trajeron la comida servida a la mesa…

1- Nunca voy a entender el esfuerzo que implica comprar todos los ingredientes y cocinarla.
2- Nunca voy a saber que me gustaría comer si nadie hubiera comprado ni cocinado nada.

Tener entendimiento de estas dos cuestiones amplía el disernimiento de nuestro pretendiente por un lado, y el conocimiento de nosotros mismos por el otro.

¿Por qué? En primer lugar, entender lo que una persona se ha esforzado por conquistarnos es información vital que nos permite medir el concreto interés que tiene. Esto añade muchísimo valor al amor que (creo) todos pretendemos.

En segundo lugar, existe la posibilidad que de las cincuenta opciones que tenga un menú no deseemos ninguna. Quizá simplemente, queremos estar en un restaurant totalmente distinto, con comidas que poco tienen que ver con aquellas que se nos presentan con demasiada facilidad.

Sino tenemos claro lo que realmente queremos, mas allá de las oportunidades que se nos presentan, corremos el riesgo de vivir una vida muy chata en lo que a las emociones concierne.

Es por eso, que ser una persona consentida sufre una amenaza sino lo sabe manejar con cuidado. Puede que termine excluida, privada a su “teórico exceso” de posibilidades o, simplemente, que nunca sepa distinguir la buena comida de la mala (solo en relación a nuestros propios gustos).

domingo, 9 de agosto de 2009

Nunca sentí a nadie tan adentro

“La mujer cada día se calienta más y más del hombre que ama, mientras que el hombre se enamora cada día más y más de la mujer que lo calienta”

Esta frase la he repetido muchas veces. Me la dijeron hace muchos años y me pareció genial. Sin embargo, creo que recién ahora entiendo algunas cosas que, en el aquel momento, aún estaban claras.

“Dicen… “ que las mujeres tienen asociado el amor a la sexualidad. O capaz al revés, que el hombre puede separar el amor del sexo. ¿Pero qué significa realmente esto?

Para que las mujeres lo puedan entender mejor, un hombre durante un acto sexual puede estar igualmente involucrado que una mujer cuando recibe un masaje de un tercero. O sea, nada.

¿Y por qué un masaje? Porque es un placer físico, provisto por un tercero, donde me puedo permitir disfrutarlo, sin necesidad de conocer a quien me lo provee. Es más si quisiera hilar mas fino, podríamos hasta omitir el género.

Igualmente no quiero minimizar tanto la sexualidad, ya que requiere de atracción y muchas otras cosas, pero tampoco quiero complejizarlo tanto.

En cambio en la mujer, la sexualidad es algo más complejo que probablemente nunca logre entender completamente. Igualmente con el tiempo, algunas cosas he aprendido a percibir mejor. Por ejemplo, esta claro el papel que juega su mente en este contexto, o las “n” variables para obtener placer que tienen dada su composición física, lo determinante que puede llegar ser en el futuro su primera experiencia sexual, la comodidad que sientan con respecto a su cuerpo, etc.

Pero hay una variable que me llama mucho la atención, que aún no logro entender bien por qué. Mi teoría alega que la intensidad de la relación sexual con una mujer, impacta proporcionalmente en el amor que puede llegar a sentir.

Esto en criollo significa que hacer las cosas MUY bien con una mujer en la cama puede provocar que te ame LOCAMENTE. ¡Ojo! , también puede significar que si realmente no logras provocarle el éxtasis, viva soñando con su “gran” ex eternamente (o mientras este no se le acerque).

El título de este ensayo busca representar literalmente una de las formas a través de las cuales una mujer puede expresarte este amor tan incondicional. Sin embargo, si me abstraigo de lo literal, la metáfora representa la intensidad del placer.

El gozo, podríamos decir, que lo medimos tanto por picos de emociones que producen, como por la duración en los que se extienden. Ambos están íntimamente relacionados y dan como resultado a la calidad de la experiencia sexual. Un hombre que ofrece placeres que tiemblan las piernas y hacen cerrar los ojos hasta el llanto, y que además perduran en el tiempo una y otra vez, podrá ser el más hijo de puta, pero igual seguirá siendo amado.

Lamentablemente, otro hombre que no logre provocar esta locura, deberá ser muy pero muy bueno (en otros contextos) para retener a su amada. Por eso muchas veces suelo decir… “las mujeres aman a los malos y solo quieren mucho a los buenos”.

Entonces me pregunto… ¿por qué será que esto solo ocurre en la mujer y no en el hombre? La verdad me cuesta mucho teorizarlo. Puede tener que ver con su rol de receptora, dentro de su cuerpo, en el acto sexual, o también puede tener que ver con lo natural, entendiendo que aquel que mejor lo hace, más chances podría genera de dejarla embarazada (fín del sexualidad según la ley natural), y muchas otras que seguro provocarán un exceso de críticas.

Y algunas mujeres seguro me dirán que la penetración no es necesaria para el placer, y estoy totalmente de acuerdo en algunos casos. Sin embargo, “dicen” que una mujer bien preparada (haber hecho un buen uso del “pre”), suele aclamar, para alcanzar su nirvana, que llegues lo más adentro posible.

Por que al final, es verdad que a la mujer le cuesta mucho más desvestirse la primera vez que al hombre, sin embargo, una vez decidida, pierde absolutamente la cabeza.

(Estoy sin internet, en breve cuelgo una imagen)

miércoles, 29 de julio de 2009

Tipos de Hombre

El hombre perfecto:
El hombre perfecto para una mujer es, justamente, una mujer. La única persona perfecta para uno mismo es uno mismo, para quienes nos amamos; y nuestro opuesto, para quienes nos odiamos. Esto significa que si te gusta ser quien sos, buscarás a alguien parecido, y si odiás ser quién sos, buscarás tu opuesto complementario.

El hombre casi perfecto:
Este hombre también es perfecto para la mujer. Pero es casi perfecto, porque todo lo que dice y hace es una gran mentira. Le dice a todo que sí, jamás genera un problema, complace, acompaña, pide permiso, tiene ganas todos los días, es como una geisha por fuera y un diablo por dentro.

Este hombre es lo que yo llamo un hombre práctico. No se pelea con la vida ni con las reglas, trata de disfrutar lo más posible a través de lo que está a su alcance. Sabe que hay cosas que nunca van a cambiar, así que simplemente se acopla y la vive a su manera. No corre grandes riesgos, es divertido en general y tiene siempre buena onda.

Pero por otro lado, toda la verdad de lo que realmente ocurre en su vida esta tapada por una gran mentira. En las despedidas de soltero, por ejemplo, coge con putas. Siempre. Le encanta la joda, el quilombo, salir a cazar. Es probable que se pase toda la vida de novio, y con dos o tres amantes por atrás. Sabe cuando decir que no, porque sabe que las cosas no se pueden volver demasiado íntimas. Su mujer está “siempre primero”.

El verdaderamente fiel:
Este hombre es realmente fiel. No engaña. Y no porque no quiera, sino porque tiene miedo de ser atrapado. Suele ser un hombre conservador, rutinario, no suele tomar grandes riesgos en su vida.

A la vez, el hecho de que sea fiel lo hará bastante inflexible. Como realmente hace todo bien, no quiere que le rompan las bolas. Buscan una vida en paz, sin grandes sobresaltos. Puede tener algún tipo de carencia afectiva, y es por eso que le dará un valor más trascendental a la pareja que a otros hombres.

El hombre normal:
En esta descripción voy a tratar de agrupar a la mayoría de los hombres que tienden a comportarse más parecidos entre sí.

Estos hombres aceptan las reglas y tratan de respetarlas lo más posible. Van cumpliendo ciclos y, a medida que alcanzan la madurez, se van tranquilizando. Han vivido cada etapa como debía vivirse, por eso logran cierto equilibrio cuando llegan los compromisos más serios.

Sin embargo son infieles. Pero en la medida estándar. ¿Qué es la medida estándar? Sólo en ocasiones especiales. No andan buscando infidelidad, pero si la encuentran, vaya y pase…. Total, una vez…

De grandes se dedican más al laburo. En general, cuando a un hombre le solucionás la vida en un plano, se dedica a otro. En la adolescencia quiere encontrar sexualidad, joda y amigos. En la medida que encuentra una novia se dedica al dinero y a crecer profesionalmente. La mujer se vuelve un bien necesario, hacen bromas de cómo rompen las bolas y todos esos chistes masculinos de hoy, pero a la vez están enamorados.

Sin embargo, el trabajo, la plata, el barco, el futbol, los amigos y todas esas cosas van a dejar de ser importantes si esta gran mujer desapareciera de sus vidas. Son conscientes de esto, por eso joden pero hasta ahí. Se quejan, pero no hacen nada.

El hombre anormal:
Este hombre no responde a ningún patrón. Son los hombres raros que muchas mujeres les encantan que pasen por su vida alguna vez. Los excéntricos.

Estos hombres te pueden hacer mucho bien y mucho mal. Te pueden complementar en muchos sentidos y destruir en otros. Son hombres de la vida, no se los puede cambiar, y aunque lo logres será solo temporal. Su enamoramiento es para con ellos mismos, o sea que solo lo retendrás en la medida que lo acompañes más de lo que te sentís acompañada.

Además pueden llegar a ser fieles, porque probablemente por hacer todo lo que quieren, en los momentos que amen seguirán sus sentimientos. Pero también es probable que cuando no se sientan bien te dejen, antes o después de una nueva sensación.

Pocas mujeres son las que logran construir algo al lado de un anormal. Las que lo consiguen, puede que lo hagan porque también son anormales, o porque le gusta acompañar y nada más. Pero son personas que se adecuan más a este nuevo concepto de “monógamos sucesivos”.

El hombre radical:
Y acá estoy yo. Y algunos más que probablemente busquen lo mismo. Simplemente contar la verdad, y tratar de vivir en un concepto más transparente entre hombres y mujeres.

Pero como siempre digo, es un viaje solitario. Tendemos a creerles a las personas que nos cuentan las historias que nos gusta escuchar. Y, lamentablemente, las cosas que tengo para decir no son muy gratas para los modelos que hay hoy en día.

Igualmente, vivir en la pura verdad es algo difícil de aplicar. Vivir en la pura verdad es aceptar que un amigo me diga que quiere irse a la cama con mi novia y no matarlo. Vivir en la pura verdad es aceptar que mi empleado no me banca y hacerlo crecer si me parece genial. Aceptar la verdad es poder decirle a alguien todo lo que pensás, y que se siga relacionando con vos como sino hubieras dicho nada. Porque al final, la verdad de las palabras, o la verdad de los pensamientos, no cambia nada en quienes somos… la verdad es lo que siempre fuimos.

miércoles, 8 de julio de 2009

Todo el tiempo con vos!

Se dice que la mujer en general es más dependiente que el hombre. Son pocas las mujeres que se quejan de hombres excesivamente demandantes.

Sin embargo, los hombres somos muchos más demandantes que las mujeres, o mejor dicho, tenemos mucha menos tolerancia a estar solos. La única diferencia es que diversificamos más.

Evidentemente por naturaleza, al hombre le gusta hacer mucho más de todo. Le gusta comer mucho, le gustan los deportes, o le gusta algún pasatiempo, o estar con sus amigos, o estar con muchas mujeres, o trabajar mucho, etc., etc.

Los intereses de las mujeres parecen ser más acotados. Puede compartir muchas de las pasiones que enumere, pero hasta ahí. Lo más importante para la mujer es otra cosa, y cualquier otra motivación parecerá minúscula frente a aquella.

Les quiero contar algo. Hace un tiempo me compre una lancha y desde entonces, son pocos los fines de semana que no voy al tigre. Con frio o con calor, no me interesa, es una forma de desconectarme de todo y aprovechar el día.

En verano es frecuente ver mujeres, pero siempre acompañadas de hombres. Es casi imposible encontrar un grupo de mujeres solas arriba de una lancha o velero. ¿Por qué será? ¿Es una actividad masculina? ¿Qué define que sean actividades masculinas? ¿Si tanto les gusta navegar cuando alguien las invita, porque no hacerlo por sí mismas?

Tengo muchas lagunas con respecto a este tema, pero no dejo de preguntarme porque a las mujeres no les entusiasma tanto hacer y emprender cosas como a los hombres. ¿Será porque cuando somos chicos ellas ya juegan con muñecas y muñecos simulando ser mamás y nosotros jugamos con autitos y aparatos? Mismo ejemplo con la computadora o la playstation, ¿por qué a las mujeres no les gusta jugar a nada?

Pero volviendo al eje de este ensayo, si al hombre le redujeras su posibilidad de hacer cosas, es muy probable que comience a demandarle compañía a la mujer. Si le sacas tiempo de la cancha, de los amigos, del trabajo, de la play, o lo que sea que lo entretiene, va a empezar a joderla a ella.

No hay mejor evidencia para esto que los hombres rompe bolas y demandantes con las mujeres. En el 100% de los casos resultan ser personas "escasas"…

¿Pero saben qué? Las entiendo y las aplaudo. Porque a pesar de no tener tan diversificadas sus intereses como nosotros, se la bancan solas. Y tienen mucho aguante.

Estoy seguro que ningún hombre podría ocupar ese lugar donde nosotros a veces las ponemos. Ese lugar de “esperá” que tengo otras cosas para hacer.

Es más, si fueran Uds. las que quisieran hacer de todo, todo el día, nosotros probablemente buscaríamos otras mujeres para el mientras tanto. Que, es más, estoy seguro que en muchos casos, el "tengo otras cosas que hacer" se trata solo de eso.

Triste pero real…

jueves, 2 de julio de 2009

La mujer madura antes que el hombre

Madurar: Cavilar sobre un plan o designio hasta perfeccionarlo

Tenemos un gran conflicto entre hombres y mujeres. Nacemos en un mismo momento, vamos al colegio juntos, al secundario, luego a la universidad, pero en algún momento, simplemente, la mujer acelera.

Al finalizar la universidad (si es que asistimos), arranca un período donde vamos a “testear” aquellos que hemos aprendido a hacer. Obviamente comenzamos bastante ignorantes, y a medida que van pasando los años, nos perfeccionamos.

Esta perfección, si todo sale bien, nos permite aumentar las posibilidades de alcanzar aquello que anhelamos en la vida.

¿Y qué es lo que anhelamos en la vida? Yo creo que está dividido en dos instancias. La primera tiene que ver con el desarrollo individual y la segunda con tener hijos. En mi caso en particular, asumo que una vez alcanzado los objetivos que me he propuesto y me desafían como hombre, le daré la bienvenida a la descendencia.

Lo veo como un proceso: primero debo cumplir con mí deber de SER, para que luego mis hijos, tomen la posta (como alguna vez yo tomé la de mis padres). No antes, no después, sino en el momento justo.

Evidentemente me doy cuenta que este proceso en la mujer es más breve y en el hombre más lento (para ser equitativo con los géneros). Esta diferencia genera un gran conflicto. Si ambos tenemos aproximadamente la misma edad, es posible que la mujer quiera darle lugar a la vida en familia antes que el hombre.

Los motivos, son poco importantes, lo que sí es importante es que ninguno tiene la culpa. Simplemente así es la vida HOY. A pesar de compartir actividades en común, hombres y mujeres ocupan distintos roles en la paternidad. Y en mi opinión, estos roles son cultural y biológicamente distintos.

Un hombre, por ejemplo, siempre tendrá la responsabilidad del cuidado de la familia, mientras que la mujer tendrá por ejemplo el cuidado amantar. Está en los genes. Mientras que una mujer está embarazada, muy poco será lo que podrá hacer por ella misma. Ni que hablar cuando el bebe tenga algunos meses.

No es casual entonces, que "la naturaleza" las proporcionó de un hombre cuyo rol, no es solo el de “proveer” un espermatozoide, sino también el de cuidarlas, al menos mientras dure este período (esto esta enunciado en varías teorías que explican los orígenes de la monogamia).

Para que el hombre logre sentirse capaz de “cuidar”, en el siglo XXI, lleva sus años. El cuidado de esta era, tiene que ver con la solvencia. Con haber desarrollado una capacidad de producir, capaz de solventar a su familia si así lo necesitara.

Por eso creo que una combinación perfecta entre un hombre y una mujer es aquella diferencia de edad que complemente la diferencia en maduración.

Ignorar esta premisa, probablemente producirá un constante tire y afloje entre los tiempos de uno y los tiempos de otro.

“Ser presionado a hacer algo, cuando uno aún no está preparado, genera la misma frustración que esperar cuando ya estás listo para hacerlo”.

Esta frase debería guiar a las mujeres a la hora de presionar a sus hombres a tomar decisiones prematuras en cuanto al compromiso; ya que es esta misma frase la que nos ha guiado a nosotros, los hombres, a esperar, cuando ustedes aún no estaban listas para tener su primera relación sexual.

Si alguno de nosotros supimos esperar en su momento, ustedes sabrán también. En cambio, así como otros también hemos buscado alguna mas veloz cuando no quisimos esperar, seguramente ustedes también sabrán buscar algún otro mas maduro.

lunes, 29 de junio de 2009

Me gusta una amiga de mi novia

¿Qué distante es, muchas veces, la atracción con la compatibilidad, no? Qué difícil es dirigir aquello que nos atrae hacia aquello que nos hace bien…

Nunca les paso de conocer a los amigas/os de sus respectivas novias/os y pensar, luego de un tiempo… “¡Qué buena pareja haría con esta mina (o con este flaco)!”

Es probable que no sea alguien en quien me fijaría inicialmente, sin embargo, al conocerla en profundidad, las coincidencias son imposibles de ignorar.

Recuerdo que hace un tiempo, nos fuimos con un grupo de amigos de vacaciones, cada uno con sus respectivas novias. Al cabo de unos días, si alguien hubiera tenido la chance de observar la situación desde afuera, ignorando quien estaba con quien, jamás lo hubiera acertado correctamente.

Los grupos que se formaban para las diversas actividades tenían muy poca relación con aquellos que se formaron para consolidar la pareja. Era algo cómico, porque al final del día igualmente, el abrazo para dormir respetaba la primera elección.

No es que a alguno se le cruzo intercambiar de novia, porque realmente estábamos todos enamorados, pero, ¿cómo es posible ignorar diferencias y coincidencias tan evidentes en una misma situación?

¿No sería mucho más fácil salir con alguien con quien comparto un estilo de vida similar, gustos similares, decisiones similares, etc.?

Muchos dirán que todo no se puede, sin embargo yo estuve ahí y lo presencie. Percibí con todos mis sentidos como había alguien con quien podría compartir muchas cosas más que las que actualmente vivía con mi novia. Y, más difícil de aceptar, también observe como mi pareja sería mucho mas feliz con un amigo que conmigo.

Hay dos motivos que dan lugar a esta situación. El primero es la atracción, y el segundo, la fe.

La atracción adolescente o inmadura, no suele “hablar” con la compatibilidad, más bien la ignora. Es superficial e idealista, atentando contra nosotros mismos. Seguro nos proporciona emociones muy intensas, pero solo en el catre. Al alejarnos de una cama, en general, comienza el caos.

Por otro lado, la fe es algo que muchos creyentes no poseen. Fe en que existe algo mejor, fe en que el que busca encuentra, fe en que hay personas que realmente se llevan BIEN, que se atraen, se quieren y pueden compartir una vida juntos sin mayores problemas.

No creo que haga falta decir algo más... simplemente, si realmente te gusta una amiga de tu novia... ¡GO FOR HER!

domingo, 7 de junio de 2009

El ocaso del enamoramiento

Hay un momento que atraviesan todas las relaciones en el que se produce un cambio fundamental.

Este ocurre al poco tiempo que se inician todas las parejas. En algunas puede acontecer al cabo de unas semanas, en otras, transcurrido algunos meses. Indistintamente, sucede en el 100% de los casos.

Muchos y muchas alegaran que a partir de esa instancia, esta a la que haré referencia a continuación, se consolida verdaderamente el amor entre dos personas; sin embargo, para mí, es el único asesino.

Entonces… ¿qué es lo que cambia para nunca más volver?

No siempre se da de esta manera, pero supongamos que dos personas, mutuamente y proporcionalmente interesadas, comienzan a salir. Como aún no se conocen, y más allá que muchos tratamos de ser lo mas espontáneos posible, los tortolitos buscarán, por todos los medios, conquistar a su objeto amado.

La consecuencia de esta intención/acción/efecto, es que conservará un suspiro constante en la cabeza de los enamorados. Pero, ¿cuánto tiempo durará?

La respuesta es fácil, hasta que lo consigan. Una vez que se hayan conquistado mutuamente el corazón, este juego se acabo.

¿Por qué? Porque el amor tiene una virtud / defecto que todos conocemos, y este es, que cada vez que nos enamoramos, ya no se va con facilidad.

El problema es que al principio de la relación nadie tiene certeza acerca de absolutamente nada. El otro es un extraño que te gusta, te atrae, entonces simplemente nos manejamos con cautela. Analizamos los movimientos, tratamos de no ser cargosos ni demandantes, sino todo lo contrario, entendemos, respetamos, extendemos siempre una sonrisa, buena onda, flexibilidad, etc.

Pero sabiendo que nadie se saca el amor como se saca una campera, con el tiempo cada vez da mas lo mismo lo que hagamos, ya que el otro seguirá por un gran tiempo a nuestro lado (teóricamente) indistintamente a todo. Obvio, puede llegar a ser finito, pero igualmente, mientras se vive una relación que esta alcanzando cierta longevidad, a pesar de las quejas, expresa esa sensación que jamás podría terminar.

A medida que el otro se nos va enamorando, podemos ser más nosotros mismos, más egoístas, caprichosos, romper las bolas, o no romperlas nunca, estar en nuestro mundo, ocuparnos de nuestras cosas, total mi amor, está “perdido” por mí.

Esto destruye la más linda de las sensaciones que pueden ocurrir entre dos personas. Sentir que el otro estará para siempre, es sentir que estudiando o no estudiando voy a aprobar un examen igual. Que si trabajo o me rasco todo el día, jamás me van a echar.

En la medida que dos personas se expresan eternidad, se dejan de exigir eso que nuestro corazón exige al principio, (hace algo para que me fije en vos), ya no tiene sentido seguir poniendo foco en esto.

Para accionar se quieren una motivación, una presión, un temor, ¡algo! Si nada de esto existe, te quedas en la cama mirando pasar la tarde.

Estoy seguro que muchas personas me dirán que no se puede vivir con alguien sintiendo permanentemente que lo vas a perder. Si esto fuera así, no podríamos poner foco en el trabajo, por ejemplo, y en otras actividades que forman parte de la vida de todos los días de la gente.

Y cuando me planteo este argumento, lo único que pienso para adentro mío es: ¿Y para que mierda quiero pensar en todas esas boludeces, si me puedo dedicar pura y exclusivamente a enamorarme y a que me enamoren? ¿Hay algo más lindo que esto?

¿Voy a perder mi tiempo en el trabajo, en jugar a la play, en mirar tele, antes que….? ¡No way!

Entonces, ¿cómo mejoramos esta situación? ¿Cómo mantenemos la pasión de enamorar y ser enamorado, si ya todos sabemos que cuando ocurra, quedo y quede atrapado?

Y por ahora, solo he encontrado una solución. Lo que debemos hacer es evidenciarle al otro que si deja de ser quien era al principio, me perderá.

Algunos tratan de hacer esto a través de amenazas, pero en general solo quedan en eso. Para que realmente esto surta efecto, tenemos que estar dispuestos a perder.

Cuando uno sabe, internamente, que si el cambio no sucede, daré un paso al costado, a veces sobran las palabras y basta con una mirada o un gesto.

Finalmente, la última parte de mi humilde consejo es: No dejes de ser la persona que eras al principio aunque notes que tu pareja te quiere o esta enamorada de vos, porque lo triste es que seguirá a tu lado por motivos muy distintos a aquellos por los que te eligió al principio.

jueves, 28 de mayo de 2009

Te enamoraré...

Él deberá aparecer en escena sin haberte notado. Sos una persona que necesita mirar primero. Todo aquello que te observa, te obstaculiza o te saca de tu lugar de “curiosa observadora”. 

Inicialmente, lo mejor siempre será que haya mucha distancia. El contacto rápido no te da tiempo a acostumbrarte a lo que percibís. Necesitas tiempo. Si él llegara a ser ansioso, te perderá muy rápido. La atracción te hace consciente de lo que te pasa, un estado en el cual no te gusta habitar por mucho tiempo.

Tendrá que ser Masculino. La Masculinidad puede estar simbolizada de muchas maneras, y en vos está relacionada con la seriedad, la dureza, la presencia, el poder, el respeto. No será un aspecto físico, será una imagen, una identidad. Él tendrá que poseer la capacidad de ubicarte, de ponerte un límite, de callarte la boca de la manera más respetuosa, pero con seguridad y firmeza. 

Jamás será un par tuyo. Tendrá que estar en un lugar dónde a vos no te gusta llegar, pero si te gustará tener para apoyarte. Y tal vez…  te excitará desafiarlo, ya que por más que ganes muy de vez en cuando, lo disfrutarás durante meses.

Tendrá que ser respetado por otros, ya que tu naturaleza curiosa, te va a hacer observar como lo ven los demás. Pero también tendrá que rechazarte, la mejor forma para que quieras pertenecer. Entonces, jamás deberá facilitarte ser incluida en su entorno. Solamente un día que él decida, te dará un lugar en su exclusivo mundo, y luego volverá a cerrar la puerta a todos los demás. 

Tendrá que mirarte, pero nunca demostrarte. Deberá confundirte, ya que no te quedan registros de lo que era estar enamorada. Probablemente vas a estar molesta mucho tiempo, sin lograr entender bien porque lo estás. Pero la única respuesta será fácil y una sola: PORQUE TE GUSTA.

Ser poseída físicamente será  la instancia más difícil de tu enamoramiento. Siempre te sentiste un trofeo, o sea que aunque vuelen tus fantasías, estarás limitada al momento de decidir. Tendrás muy claro que mientras no lo hagas, el control siempre quedará de tu lado.

lunes, 25 de mayo de 2009

¡Quiero ser actriz!

Este ensayo es más un “llamado” a la opinión que una sencilla argumentación de lo que opino.

¿Las mujeres están más condicionadas en la imagen que los hombres? Yo creo que sí. A simple vista, tengo la sensación que son ellas quienes están mucho más atentas a su entorno. Miran (y juzgan) tanto a hombres como a mujeres. 

Los hombres en cambio, me parece que están más en sus cosas, y a la hora de prestar atención, es la atracción lo único relevante (en relación a este tema). Con esto no quiero decir que haya un “macho” mirando a otro tipo, solo que no me parece que sea la mayoría.

Evidentemente tendrá que ver con un tema de competitividad, que en el hombre ocurrirá en algunas cosas y en las mujeres en otras.

¿A qué voy entonces? Dada esa presencia que deben mantener, no se permiten mostrar ciertas actitudes, deseos o características que realmente desearían desarrollar, experimentar o curiosear, dado que sino serían mal o prejuzgadas. 

Por eso, la forma que CREO han encontrado para vivir estas “fantasías”, es a través de la interpretación un rol o papel. En mi “idioma” sería una simple excusa.

La primer excusa que se me ocurre es la actuación. A través de este ejercicio, una mujer puede llegar a hacer algo que jamás haría fuera de este contexto. Esto puede ser desnudarse en público, tocar un extraño, tocar otra mujer, jugar a ser puta, seducir a un tercero que no debo, etc., etc.

Ahora bien, si las sacamos de ese plano, posiblemente jamás volverían a hacerlo, es más, puede que hasta se justifiquen argumentando que no les gusta, pero el papel lo exige… (¿?). ¿Quién habría de hacer algo que no le gusta, no? Cómo si fuera un tema de vida o muerte…

Y como este ejemplo hay millones… Una sesión de fotos te puede hacer posar en ropa interior, o en una posición totalmente provocadora que no evidenciarías en otro momento, en la escritura de una novela, o un blog, creando personajes osados y sexualmente transgresores, también en la playa, donde capaz dejan escapar “algo”, pero bueno, la playa es para eso… ¿no?. Y así podría seguir un buen rato.

Sin embargo, hay un último ejemplo que quería mencionar y que no deja de llamar mi atención. Y es el caso del período de lactancia de una madre, momento en el cual sus glándulas mamarias (tetas) aparecen en escena en el mundo público.

Estoy seguro que muchas saltarán a decir un sin fin de explicaciones que me dejen parado a mí como un psicópata degenerado, por eso tratare de profundizar con algo más de información.

¿Cómo algo que permaneció años en privado, un día, y con la excusa perfecta, está a la vista de todos? Ojo, no hablo por todas, pero hay un gran número de mujeres, que exponen abiertamente esta tan preciada sección de su cuerpo sin distinción de momento y lugar.

¿No será que ahora, con las lolas más grandes, y con un motivo increíblemente válido, me permita exhibir, divertirme y disfrutar de ser un poco más osada sin dar lugar a ser juzgada? Me hace acordar a las mujeres cuando se hacen las lolas, que transitan desde la timidez hacia la provocación en una simple operación.

Entonces… si llegar a ningún tipo de conclusión, me seguiré quedando con la duda, ya que al final, aunque trate, no estoy dentro de sus cabezas.


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