martes, 15 de diciembre de 2009

Capítulo I: Acorralado

- No te sigo…
- Claro, me estás poniendo en un lugar incorrecto, con el que no me identifico. Me caracterizas como omnipotente, como que vendo el “nada me afecta” y no es así, para nada. Mi problema pasa por otro lado.
- ¿Por cuál? A ver, explicame.
- No lo sé bien todavía.
- ¿Por qué no empezas por contarme esas cosas que sí te afectan?
- …
- Ale, ya te repetí varias veces que detrás de la soberbia hay siempre una carencia. Es ley. En todos los casos. No sé cuál es la tuya, pero que la hay, la hay.
- ¿Y cuál es tu carencia?
- ¿Perdón? Yo soy tu terapeuta. No es pertinente que hablemos de mis carencias. Pero quedate tranquilo que las tengo.


- ¿Qué tiene que ver? Esa forma tuya de expresarte, con tanta diplomacia, no oculta una actitud como de superación frente a los demás. ¿Acaso no lo ves?
- Ale, esa superación de la que hablás es justamente la que vos transmitís.
- No te entiendo, ¿por qué lo decís?
- Porque no hay dudas en tu discurso, no hay interrogantes. Hasta tus peores frustraciones están explicadas por vos. ¿Para qué me necesitas? Cuando empezamos, me dijiste que te sentías solo, que tu intención en esta terapia era reencausarte en un estilo de vida que fomente la unión en lugar del aislamiento. Sin embargo, todo lo que has hecho desde que empezamos es argumentar a favor de tus elecciones. Ahora me pregunto, ¿qué sentido tiene darle lugar a un tercero, en este caso a mí, para que te ayude a destruir una estructura mal formada si, cuando llega el momento, terminás evadiendo el problema? No veo que estemos avanzando… me parece deberíamos suspender las sesiones por unos meses y esperar a ver cómo te sentís, tal vez otro analista te puede ayudar más o tal vez no estás hecho para el análisis. Mi percepción es que aún no estás convencido de éste análisis en particular. Ni del análisis en general.
- ¿Me das un ejemplo?
- Sabés muy bien de qué hablo. Y como esto no se trata únicamente de un trabajo para mí, me veo en la obligación de decirte que no estoy pudiendo ayudarte, Tenés dos opciones, o me decís el motivo real por el cual pensás que estás acá, y me permitís decidir a mí si realmente quiero ser parte de esto o no, o tratás de volcar algo de esta realidad en ámbitos donde sólo vos estés en juego: escribir, producir, emular a tu gran héroe televisivo, etcétera. Si no esta hora semanal termina convirtiéndome en cómplice de tus síntomas, y esto no te beneficia en absoluto.
- Sinceramente, no sabría por dónde empezar. Es verdad que no sólo estoy acá por los motivos que te enumeré en las primeras sesiones, pero creo que tampoco estoy listo para hablar de eso. Supongo que la única opción que me queda es tratar de blanquear mis emociones un poco más.
- Sabes que pasa Ale, no es para que lo pienses, es para que decidas ahora.
- Está bien, te entendí. Explicame entonces, ¿cómo hago para demostrarte que estoy involucrado realmente con la terapia? Porque a decir verdad, no tengo idea. No termino de darme cuenta si me estoy ocultando o si estoy cerrando el juego. Supongo que puede ser cierto que descrea de una visión ajena sobre mi vida.
- ¿Y a qué viniste?
- Aún no me animo a meterme en ese tema. ¿Lo podemos dejar al costado por un tiempo? Prometo que si me guiás, voy a poner otra actitud.
- Ale, yo no estoy acá para darte una lección acerca de tu vida o como debés vivirla, esa es una ecuación personal. Mi trabajo no es lograr tu fe.
- Bueno… ¿Cómo puedo recomenzar?
- Una buena manera es reconocer aquellas cosas que te hacen sufrir, podemos empezar a pensar que todas esas reacciones grandilocuentes, esas certezas absolutas por las cuales te regís no son más que escudos para mantenerte protegido del terror. “¿Terror a qué?”, podrías preguntar y una aproximación sería que tenés mucho miedo a la incertidumbre porque la duda no es un lugar seguro, la duda desestructura. Pero a la vez deja en pie aquello con lo que contás. En las profundidades, todo se vuelve ley y esas leyes terminan siendo muy pocas. Vos cargás demasiadas, ¿no te parece que pueden no ser ciertas?
- No se.
- Ale, última oportunidad… aprovechala.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Adios...

"Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte."

Leonardo Da Vinci

domingo, 6 de diciembre de 2009

Parte de mi vida

Las relaciones afectivas entre un hombre y una mujer pueden darse de dos maneras distintas: dentro o fuera de nuestra vida.

Las relaciones dentro son aquellas donde las actividades de ambos se vinculan. Uno pasa a ser parte de la vida del otro.

En cambio las relaciones fuera son aquellas dónde las actividades que se comparten suceden al margen de nuestra vida a modo de una actividad agregada o nueva a nuestra rutina.

Dependiendo de cuál sea el origen de la relación, la forma de relacionamiento inicial será de una u otra manera. O sea, si la persona con que la hemos empezado a salir ya compartía con nosotros previamente alguna actividad, el vínculo ya se habrá constituido dentro de nuestra vida. Este es el caso de las parejas que se conocen en la facultad, en actividades colectivas ociosas (deporte, arte, baile, idiomas, etc.), en el trabajo o simplemente por ser parte del mismo grupo de amigos.

Por otro lado si el comienzo de la relación es un encuentro casual, un levante en un boliche, un ataque despiadado en la calle, la compu o cualquier otro contexto dónde ambas personas se encuentran estrictamente separadas, dará lugar, inicialmente, a una nueva actividad apartada de las demás.

Hasta ahora daría la impresión que indistintamente de la forma, ambas estarían ok. Sin embargo no es tan así. La diferencia principal radica en el tiempo de duración. Las relaciones fuera de nuestra vida duran poco, a menos que luego de transcurrido determinado tiempo, migremos hacia una relación dentro de nuestra rutina.

Las únicas relaciones que perduran son aquellas que tienen alta integración. De hecho, la integración de dos personas puede ser tan fuerte, que incluso sin amor, puede resultar casi imposible plantear una separación, ya que esto implicaría un corte de otras cosas también. Este es el caso de parejas que trabajan juntas, que tienen hijos chicos, que van al mismo club, etc.

¿Y por qué las relaciones que están fuera de nuestra vida son más breves? Principalmente porque las unidades de tiempo que solemos dedicar a nuestras actividades ya están preestablecidas por nuestra estructura social, y, más importante aún, porque estar en pareja no es una actividad en sí misma. Es solo un vínculo.

Tenemos el tiempo para trabajar, el tiempo para educarnos o informarnos, para alimentarnos, para trasladarnos, para el ocio (incluyendo la sexualidad), para la nada (descanso cerebral) y no hay mucho mas.

Conocer una nueva persona puede entrar dentro del tiempo de ocio, dónde todo el proceso de descubrimiento cómo disfrutar la sexualidad, acariciarnos mirando la luna en largos diálogos sin mucha coherencia, observarnos en silencio, etc. Todo esto sí puede ser una actividad en sí mismo. O sea, estar enamorados puede resultar una actividad, pero no estar en pareja.

Por eso, todos sabemos que el enamoramiento es finito (al menos con la misma persona), o sea que una vez que ya la (o lo) conocemos, sentarnos a mirarnos los ojos deja de ser “hacer algo” pasa a ser “hacer nada”.

Entonces, ¿qué ocurre? Lentamente volvemos a nuestras responsabilidades y/o actividades estimulantes. Y si a lo largo de esta transición nuestro ser amado no logra compartir alguna de las cosas que nos gustan hacer, es probable que se reduzca solamente a compartir el plano sexual o el de hacer nada (mirar tele), anunciando una ruptura inminente.

Esto es más fácil entenderlo si lo comparamos con la amistad. Podemos tener un grupo de amigos con los que compartimos las mismas actividades o varios grupos de acuerdo a cuan variados somos. Igualmente para ambos casos, los que perduran son únicamente aquellos que poseen actividades en común a nosotros: hacer algún deporte, un curso, ir a navegar, estudiar, lo mismo que enumeré antes.

Los que no logran compartir algo más con nosotros porque los conocimos en un viaje, o porque el curso o la facu terminaron, o porque dejamos de trabajar juntos, no duran más que un chat o alguna que otra cena ocasional (y solo porque en definitiva comer hay que comer).

Conclusión: Si estás empezando algo con alguien, presta atención a cuánto (a pesar de lo mucho que te gusta) tienen en común. Si es bastante, hay grandes chances de perdurar. Si es muy poco, te quedan tres alternativas:

La primera es que ambos hagan un intento de sacrificar algo de lo hacen con su tiempo libre para tratar de disfrutar una pizca de lo que le gusta hacer al otro. Puede funcionar, solo sé qué cuánto más viejos nos ponemos menos ganas de cambiar tenemos.

La segunda es que te pelees y te arregles constantemente. De esta forma prolongarás un poco más el enamoramiento.

Y la tercera es FULL POWER. Disfruta del hechizo mientras dure y mochila al hombro cuando llegue el momento.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Parejas desparejas

¿En qué debemos ser diferentes y en qué complementarios? Por lo general solemos buscar personas afines a uno. De esta forma creemos asegurar comodidad y cierta facilidad en el intercambio.

Esta apreciación es correcta, sin embargo, en la práctica, se desarrollan graves distorsiones entre las personas. El problema radica en el concepto. Tendemos a priorizar similitudes sociales frente a las que nos constituyen como individuos. Ojo, no quiero decir que ser parecidos socialmente hablando sea incorrecto, pero sí creo que la compatibilidad de caracteres es mucho más importante y hasta puede hasta llegar a prescindir de la anterior.

¿A qué me refiero con afinidad social? Básicamente todo aquello que está vinculado a mí como ser social. Por ejemplo: mismo barrio, misma educación, mismos tipos de trabajo, mismas familias, mismo nivel socioeconómico, mismo idioma, misma edad, mismo país, misma cultura, misma altura, mismo peso, etc.

¿Y con afinidad de caracteres? Mismos gustos, mismos pensamientos, misma filosofía, mismos placeres, mismo lenguaje, misma formas de plantear el día (o la noche), mismos temores, mismas ambiciones, mismos límites, mismos estilos...

Creo que todos tendemos a buscar lo segundo, pero el error se da cuando asumimos que lo encontraremos a través de una apreciación de lo primero. Lamentablemente esto no siempre es así. Es verdad que el cómo hemos sido criados, qué hacemos y en que entorno nos movemos explica mucho de nosotros mismos, pero también es cierto que hoy en día estamos sumamente condicionados a mantener un estilo de vida que no necesariamente es el que más deseamos.

Es por esto que muchas veces por fuera nos vemos de una forma y por dentro somos de otra. Cada día me quedan menos dudas que asumir es un arma extremadamente peligrosa que solo tiende a acercarnos al incorrecto y a su vez alejarnos del indicado.

Deberíamos poder romper con el “dolor” que nos causa relacionarnos y proyectar con alguien que “vemos” tan distinto a nosotros mismos por atributos cada día más débiles. La madre ideal para mis hijos, el abuelo perfecto para mis nietos nunca existió. Es una creación en nuestra mente que sesga las elecciones constantemente.

Tenemos que dejar de arraigarnos a personas que parecieran ser un combo ideal solo por exponer un contexto perfecto al hemos asociado con la felicidad. La amenaza no radica solamente en terminar compartiendo parte o toda la vida al lado de alguien que nos hace sentir solos en algún sentido, sino principalmente en perdernos la oportunidad de tener una relación rica producto de quién verdaderamente soy.

¡Vivan las diferencias!, ya que hoy en día es una muy buena forma de hallar un buen compañero. Ya que si de repente te encontraste frente a alguien que te resultó muy extraño y así y todo seguiste deseándolo a tu lado de alguna manera… evidentemente hubo mucho más común de lo que te permitiste observar.

“Dime a quién pretendes y te diré quién quieres ser”

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sin lugar para los débiles

Hace poco me preguntaron si soy una persona celosa y respondí que hace algunos años era muy celoso, sin embargo en algún momento eso fue cambiando hasta que finalmente dejé de serlo.

Entonces me preguntaba ¿qué habrá cambiado para pasar de una sensación a la otra? Lo primero que me di cuenta es que los celos que sentía de más chico estaban bien fundamentados. Mis temores eran reales y era lógico que me provocaran tan dolorosa angustia y enojo. Entonces, si mis apreciaciones eran válidas, ¿por qué dejé de sentirlo?

Varios meses atrás publique una nota acerca de los celos que me pareció genial. En las primeras líneas mencionaba lo siguiente:

“Para que los celos existan siempre hacen falta tres. El triángulo está formado por el celoso, el objeto de amor o de interés y un rival, que tiene que ser igual o mejor que el celoso.”

“La presencia de un tercero real o imaginario genera una situación de "alarma" y eso es normal, porque de lo contrario no habría interés en el otro.”

Si los celos ocurren por un tercero imaginario, a terapia. Ahora cuando los celos tienen que ver con un tercero real, alguien que específicamente está amenazando mi relación, no sé si realmente hay que tratar de controlarse.

Como bien dice el párrafo de arriba, los celos son una alarma. Algo que nos alerta de un posible peligro a nuestra teórica felicidad. El problema es que el riesgo siempre existe, tengamos o no identificado a nuestro enemigo.

La amenaza para un hombre es el resto de los hombres o el resto de las mujeres para una mujer. Todos o ninguno es lo mismo al final. No hay control posible. Al aceptar esta realidad, temer perder a alguien en manos de un tercero, es igual que temerle a la muerte. Tarde o temprano aprendemos a convivir con esta circunstancia inevitable.

¿Y por qué todos son un riesgo? Porque a su vez, todos tenemos debilidades. Algunas más personales o individuales otras más genéricas. Por ejemplo, los hombres son más débiles a la atracción física. Son mas babosos en general que las mujeres o les cuesta mucho más decir que no a una mujer atractiva que los busca. Esto es más que obvio.

Las mujeres son más débiles a la contención y la protección. Son afectivamente más dependientes, lo que las vuelve mucho más vulnerables en los momentos que se sienten solas, rechazadas o no queridas.

Esto es LEY lamentablemente, o al menos para mí. Un hombre siempre será más vulnerable en la medida que tenga poco sexo (y diversión) con su pareja y muchas hembras dando vueltas en su mejor estado. La mujer siempre será vulnerable cuando su pareja la descuide y haya hombres dando vueltas con su mejor discurso Superman y Lois Lane.

Tener esto claro, además, nos permite evitar las terribles desilusiones que suelen ocurrir muy seguido. Por ejemplo, el hombre presume y luego evidencia que la mujer enamorada no puede tener relaciones con otro hombre con no sea él. Ella lo vende y lo demuestra. De hecho pareciera que no les gusta nadie más que uno. Lo que solemos ignorar o nos negamos a creer, es que al sentirse sola esa ecuación puede cambiar rotundamente. Y aquel goma que no le mueve un pelo, el día correcto apareció con su mejor abrazo.

Capaz es verdad que no le gusta nadie, o que realmente te elige a vos por sobretodos los demás, pero no sobre ella misma. Y como pulsión de supervivencia, cuando hace falta un abrazo, si Batman no está, Robin también hace bien y te puede rescatar de una noche de angustia.

Al hombre le pasa lo mismo. Solo que en él, la necesidad no pasa por contención (en la mayoría de los casos) sino por diversión. El hombre necesita esencialmente divertirse con su mujer. No solo con su mujer, sino en casi todas las cuestiones de su vida. Es un eterno buscador de entretenimientos. A algunos les enloquece trabajar, la guita, a otros el futbol, algún hobby, las minas, los autos, la play, los amigos, etc. Los bajones al largo plazo lo ahuyentan. Le saca las ganas.

Un hombre insatisfecho, será mucho más vulnerable a una mujer en celo (sexy, provocadora, bronceada, gimnasio, ropa provocativa, etc.). Esa es su debilidad.

Entonces, volviendo al origen, ¿por qué se me fueron los celos? Por un lado porque entendí lo que puede pasarme de acuerdo al contexto y momento que estoy viviendo. Eso me ayuda a prepararme para la tormenta cuando veo el cielo cerrado, en lugar de seguir fantaseando que, a pesar de escuchar truenos y ver las nubes como taparon la ciudad, capaz sale el sol y no llueve.

Por otro lado, porque deje de hacer preguntas que promueven mentiras y que además ya sabemos las respuestas. Porque si pregunto y lo que sigue no es de mi agrado, lo más probable es que me chamuyen. O capaz no me mienten, sino que ni el otro entiende lo que le está pasando. No nos olvidemos que a veces, cuando nuestra verdad nos hace daño, nos cuesta más afrontarlo.

Y finalmente porque aprendí a perder. La mejor forma de retener a alguien es seduciéndolo a que te siga eligiendo, sumarle, y no a través de una serie de reglas que buscan egoístamente disminuir el riesgo que tienen todos los vínculos afectivos. Si cobrás y festejas tus éxitos, hay que saber pagar y sobrellevar los fracasos.

Uno buscar lo mejor para uno pero no siempre sucede. Entonces, cuando lo que vemos ya no nos hace bien, la mejor manera de reducir el daño es aceptar la pérdida y alejarse lo antes posible. Ya que cuanto más débiles terminamos, menos energía nos queda para la siguiente (o nueva) oportunidad.

martes, 3 de noviembre de 2009

Los carenciados

La necesidad es una sensación de carencia de algo elemental para el desempeño de la actividad humana.

Según Maslow las necesidades Las necesidades están jerarquizadas:

• Necesidades fisiológicas, comida, bebida, vestimenta y vivienda.
• Necesidades de seguridad, seguridad y protección.
• Necesidades de pertenencia, afecto, amor pertenencia y amistad.
• Necesidades de autoestima, autovalía éxito y prestigio.
• Necesidades de autorealización, de lo que uno es capaz, autocumplimiento.

Conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados.

Los cuatro primeros niveles pueden ser agrupados como «necesidades de déficit» (deficit needs o D-needs); al nivel superior lo denominó «autoactualización», «motivación de crecimiento», o «necesidad de ser» (being needs o B-needs). «La diferencia estriba en que mientras las necesidades de déficit pueden ser satisfechas, la necesidad de ser es una fuerza impelente continua».

La idea básica de esta jerarquía es que las necesidades más altas ocupan nuestra atención sólo cuando se han satisfecho las necesidades inferiores de la pirámide.

La insatisfacción de estas necesidades puede provocar cierto grado de cinismo, disgustos, frustración, depresión, invalidez emocional, alineación, enfermedades o incluso la muerte, dependiendo el faltante.

Mi intención en este ensayo es describir las consecuencias en la conducta de las personas carentes afectivamente.

En primer lugar, una persona puede sentirse poco querida o sola, y a la vez ser receptora de mucho “aparente” cariño. Esto es porque la forma en la que uno debe recibir el afecto debe cubrir tres necesidades: Asociación, participación y aceptación.

Si, por ejemplo, la forma en la que me quieren es siempre y cuando me comporte de una determinada manera, no estoy siendo aceptado tal cual soy. Esta forma de cariño no cubre mi necesidad afectiva.

Por eso muchas veces encontramos familias felices en apariencia con hijos o matrimonios efectivamente tristes y/o solitarios.

La carencia afectiva también puede darse a través de una pérdida. Las pérdidas pueden ser voluntarias como involuntarias. Igualmente en cualquiera de ambos casos, si uno no ocupa el vacío generado, desarrolla una conducta carente.

¿Y cómo se comportan los carenciados? En general desarrollan temores o mayor aversión al riesgo. Aquello que tengo eleva su valor si resulta ser lo único o poco que poseo. Esta característica limita la posibilidad de negociar, ni que hablar, de ambicionar.

Las decisiones siempre están orientadas hacia la no pérdida en lugar de hacia la mayor ganancia o beneficio.

Si lo trasladamos al plano afectivo, es probable que mi necesidad de ser querido, aceptado, me presione a optar frente a una persona que me ofrezca esta clase de vínculo, indistintamente que el enamoramiento no haya tenido lugar.

Esto no siempre ocurre solo en el arte de elegir, sino también al dejar de elegir. De encontramos insatisfechos con nuestra pareja, si perdimos atracción o enamoramiento, si sus tratos cambiaron o dejó de ser la persona que era, mis faltantes afectivos con otros vínculos condicionaran mi facultad de poder alejarme.

Las pérdidas también provocan alternaciones en nuestras conductas. Perder a los padres cuando uno aún es joven y estos cumplen un papel relevante en nuestra vida, perder un amigo, romper con un amor, un ser querido que se va a vivir lejos, etc., son todas situaciones que nos limitan a la hora de tomar decisiones afectivas. Sin embargo, son momentos excepcionales que bien procesados uno debería volver a un estado de bienestar nuevamente.

El problema que evidencio se da principalmente en las personas que viven en una constante necesidad insatisfecha de afecto. Aquellas que por elección o mala suerte no revierten contextos desafortunados presionados a lo largo de su vida a abandonar sueños y anhelos.

Lo observo como una detención, una interrupción en el camino natural que debería transitar la motivación de las personas. Por eso se observan individuos que perduran en el tiempo siempre igual, sin modificaciones, sin evolución, con las mismas quejas o las mismas problemáticas. Con deseos que no solo nunca se conquistan sino que además jamás se intentan. Año tras año inmóviles en el mismo “lugar”, como sucediendo una especie de privación en la posibilidad de actuar.

La solución es fácil: Reconstruirse. Reconstruir vínculos. Dejar los malos, buscar nuevos y buenos. Es así de simple. Como suelo decir siempre, en ciudades tan pobladas hay personas para todos. Solo hay que hacerles lugar, y encontrar el trabajo personal o el coraje que nos de valor para hacerlo. Y lo más importante, una vez hallados, apostar y confiar. Como en la niñez o adolescencia, dónde uno es lo suficientemente inconsciente o ingenuo como para detener algo que pinta bueno.

Y finalmente, ¿por qué? Supongo que porque toda clase de libertad provoca una sensación de bienestar. Porque entusiasma elegir lo que deseo beber, a tomar cualquier cosa por temor a que se acabe el agua. O capaz simplemente por dejar latente la expectativa de alcanzar esa inalcanzable autorealización...

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Autorrealización: Son las necesidades más elevadas, se hallan en la cima de la jerarquía, y a través de su satisfacción, se encuentra un sentido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Se llega a ésta cuando todos los niveles anteriores han sido alcanzados y completados, al menos, hasta cierto punto.

Maslow dedujo de sus biografías, escritos y actividades, una serie de cualidades similares; estimaba que eran personas:

• centradas en la realidad, que sabían diferenciar lo falso o ficticio de lo real y genuino;
• centradas en los problemas, que enfrentan los problemas en virtud de sus soluciones;
• con una percepción diferente de los significados y los fines.

En sus relaciones con los demás, eran personas:

• con necesidad de privacidad, sintiéndose cómodos en esta situación;
• independientes de la cultura y el entorno dominante, basándose más en experiencias y juicios propios;
• resistentes a la enculturación, pues no eran susceptibles a la presión social; eran inconformistas;
• con sentido del humor no hostil, prefiriendo bromas de sí mismos o de la condición humana;
• buena aceptación de sí mismo y de los demás, tal como eran, no pretenciosos ni artificiales;
• frescura en la apreciación, creativos, inventivos y originales;
• con tendencia a vivir con más intensidad las experiencias que el resto de la humanidad.

domingo, 25 de octubre de 2009

Fuera de servicio


Se acabaron las ideas por ahora

sábado, 17 de octubre de 2009

El desequilibro perfecto

Se dice que los hombres somos muy poco selectivos con las mujeres. Que nos gustan todas, o casi todas. También se sabe que un buen par de tetas y/o un buen culo nos vuelve primitivos y babosos. A su vez ellas hacen cada vez más gimnasias para fomentar el cuerpo y no tanto la salud, visitan más y más a los cirujanos plásticos y cuando llega el verano, lucen sus mejores terminaciones, plenas de un bronceado prohibido por cualquier dermatólogo.

Ellos son superficiales y fáciles, ellas no, pero lo fomentan. Medio raro, ¿no?

Cuándo un hombre se ríe de un frase como “La mujer perfecta es la que cuando terminás de hacer el amor se transforma en una pizza”, ¿qué creen que significa?

Al hombre no le gusta más mujeres de lo que a la mujer le gusta algunos hombres, la diferencia está en lo que ambos géneros hacen con aquellos que NO le gustan. De cada 10 hombres a una mujer le puede gustar 1 o capaz hasta ninguno. De cada 10 mujeres en cambio, a un hombre le puede gustar 1 o capaz ninguna, sin embargo, puede tener relaciones sexuales con 8, 9 o 10 depende el momento.

La diferencia no está en a quien elegís para compartir tu vida, sino que haces con quien no elegís para ni siquiera un café. Lamentablemente el género masculino lidia con una pulsión sexual mucho más intensa que la mujer, factor por el cual desagrupa la atracción sexual de la atracción emocional.

Muchas mujeres dirán que no es así, que no todos los hombres son iguales, que debemos controlarnos porque no somos animales y bla, claramente porque no experimentan la sensación. Pedirle a un hombre que no reaccione a una vaga atracción física es igual de difícil que pedirle a una mujer que controle su estado de excesiva sensibilidad cuando ocurre al menos una vez por mes.

Además no está mal que así sea. Tendemos a poner preconceptos del bien y mal por sobre lo que somos o lo que hacemos naturalmente todos los días. Si de alguna forma nos hemos constituido de esta manera, si en definitiva, esto es lo que hacemos diariamente, que reconfortante sería que representara algo bueno y no algo malo. No está mal que los hombres acepten tener relaciones con una gran variedad de mujeres, simplemente hay que lidiar con ello sino es lo que más nos gusta. Mismo ejemplo para los estados emocionales de las mujeres, capaz no sea lo que más nos agrada, pero hay que aceptarlo.

Por otro lado no sé si habrán notado que dije “lamentablemente”. No saben lo fácil que serían muchas cosas si la atracción femenina fuera mucho menos intensa de lo que es. Las horas de diálogo que nos ahorraríamos entre hombres, la concentración que lograríamos en nuestro lugar de trabajo, lo fácil que sería caminar en la calle en verano, ni que hablar en la playa, etc. Es una sensación tan molesta como mirar un chocolate que no podes llevar a tu boca. Y al ser “chocolate” y nada “más”, una vez que lo comiste, desaparece el encanto, como lamentablemente ocurre 9 de cada 10 veces.

Pero, ¿qué pasaría si el hombre decidiera tener sexo solamente con quien realmente le gusta? La primera consecuencia que se me ocurre es que habría menos sexo para todos. Imaginen si solo tuviéramos sexo cuando AMBOS tienen al menos la posibilidad de enamorarse, ¿cuántas camas borraríamos de nuestra memoria? ¿Cuántas veces una mujer tiene relaciones con un hombre a pesar de saber que él no está enamorado y sin embargo accede o hasta propone pasar un buen rato?
¿O qué pasaría si continuamos con este patrón cultural que no solo estimula al hombre a vivir cada vez más en relaciones netamente superficiales, sino que además comienza a formar en la mujer sentimientos de grandeza y liberación cuando expresa con total orgullo que ella también puede tener sexo casual.

Las diferencias entre los géneros alientan las chances de "encontrar". La búsqueda constante en el hombre de tener sexo, le permite a la selectividad de la mujer, hallar su compañero ideal. La pérdida de esta condición, amenazaría seriamente a las parejas, como lo está haciendo.

Vivir una vida cada vez más unisex, no me parece que sea lo mejor, ya que continuamos perdiendo la posibilidad de formar uniones con roles complementarios; sino miren lo que paso cuando ellas pensaron que si tenían el derecho a trabajar, iban a ser mucho más ¡libres!

Trabajemos sobre y fomentando las diferencias, no perdamos lo más rico de relacionarnos.

lunes, 12 de octubre de 2009

Tan iguales y tan diferentes

La pregunta de si los hombres y las mujeres son “iguales” pertenece al ámbito político o moral, en cambio, la de si son idénticos pertenece al ámbito científico. En este cuadro veremos las principales diferencias generales entre ambos, que se han comprobado científicamente.

POR QUÉ
Estas diferencias nos vienen legadas por el estilo de vida de nuestros ancestros, los cazadores-recolectores del Pleistoceno.

El hombre se dedicaba a cazar y traer comida a su familia, desarrollando una gran orientación para localizar a sus presas y traerlas a casa mediante “mapas”. Se sentía valorado por su trabajo y no necesitaba valorar las relaciones con los demás. Él era el buscador de comida.

La mujer aseguraba la evolución de la especie cuidando a los bebés, controlando los alrededores de la cueva, desarrollando una gran orientación en las distancias cortas mediante los puntos de referencia. Con este fin, desarrolló también la percepción de los pequeños cambios en la conducta de los niños y adultos. Lo que llamamos el sexto sentido de las mujeres. Ella era la defensora del hogar.

DIFERENCIAS

Genéticas:

• De los 46 cromosomas humanos, en la mujer un par de ellos son XX y en el hombre XY

• En el cromosoma Y hay un gen llamado TDF (factor determinante de los testículos) que convierte el tejido indiferenciado en testículos que segregan grandes cantidades de hormonas masculinas

• El hombre es genéticamente más débil que la mujer. Padece más enfermedades hereditarias.

Aprendizaje:

• Las niñas dominan mejor el aprendizaje habilidades espaciales y más facilidad verbal, aunque los niños tienen mayor perceptiva con líneas, ángulos y perspectivas. Los niños son más exploradores e inquietos.

• Las niñas se interesan más por los rostros humanos y los niños por los objetos.

Fisiológicas:

• La talla, el peso, la capacidad pulmonar, la masa muscular, la temperatura corporal, el consumo de calorías y el tamaño del corazón de los varones es superior al de las hembras.

• En la adolescencia, a los chicos se les ensanchan los hombros, aparece el vello facial y la voz se vuelve más grave. A las chicas les crecen los pechos, las caderas y se les ensancha la pelvis.

• Las mujeres son más frioleras y mejores nadadoras que los hombres.

• La piel femenina es más delgada y receptiva al tacto.

• La masculina tiene más glándulas sebáceas y sudoríparas, lo que provoca que su olor corporal sea más intenso.

• La mujer produce un óvulo cada mes desde la pubertad hasta la menopausia, en el momento que deja de ser fértil (aproximadamente a los 50 años). El hombre genera decenas de millones de espermatozoides en cada eyaculación, manteniendo su fertilidad.

Neurológicas

• El cerebro de los hombres es más pesado y voluminoso, aunque la inteligencia y masa cerebral no guardan relación.

• El cuerpo calloso de las mujeres (haz nervioso que conecta los hemisferios cerebrales para intercambiar información) es más grueso.

• Las mujeres manejan mayor el tráfico de datos (una zona del cuerpo calloso) es también mayor entre los hemisferios cerebrales, ya que su istmo. Hay más hombres zurdos que mujeres. El cerebro masculino está más lateralizado en su hemisferio derecho, el cual controla las funciones del lado. Las mujeres soportan mejor el dolor, ya que opuesto del cuerpo sufren dolores más fuertes relacionados con la menstruación y el parto.

Comportamiento

• Los hombres son más violentos que las mujeres sin embargo, cuando la agresividad está Relacionada con la competitividad profesional se observa que las mujeres que ocupan puestos directivos se comportan igual que los hombres

• Muy buena parte de los malentendidos entre hombres y mujeres, se debe a que ambos confieren significados distintos a expresiones aparentemente iguales suficientes acerca de sus planes, sentimientos o miedos, mientras que los hombres apenas expresan quejas en ese sentido.

Sensoriales

• Las mujeres oyen los sonidos más débiles, pero los hombres tienen más agudeza visual. Ellas tienen mejor ángulo de visión y ellos mejor sentido de la profundidad y de la perspectiva.

• El olfato y el gusto está más desarrollado en las mujeres. Detectan más fácilmente los sabores Amargos, y ellos los salados.

Salud

• Los hombres padecen más enfermedades graves y las mujeres más leves. Éstas sufren menos problemas cardiovasculares (sus hormonas femeninas las protegen).

• La esperanza de vida es mayor en las mujeres. A los hombres les afecta más el estrés.

• Referido a los problemas psicológicos, las mujeres sufren más depresiones, crisis de angustia y más intentos de suicidio, pero hay un mayor número de psicópatas hombres y un número más alto de ellos ponen fin a su vida.

Sexo

• Una zona del hipotálamo (órgano del cerebro que supuestamente determina el comportamiento sexual) tienen el doble de tamaño en los hombres.

• Los hombres prefieren mujeres más jóvenes y éstas, hombres mayores.

• Ellos valoran más el atractivo físico y la castidad y ellas, la ambición y las perspectivas financieras. El interés sexual de la mujer está más ligado al cariño que siente hacia una determinada persona, ya que busca la estabilidad, mientras que el varón puede actuar independientemente de éste, buscando más la fertilización.

¿Por qué los hombres siempre buscan lo que buscan?
Los hombres tienen las zonas del cerebro relacionadas con la sexualidad, más grandes que las mujeres. Ellas tienen un período de fertilización óptimo y para ellos, cualquier momento es bueno. Esto es adaptativo para la propia supervivencia, ya que la mujer debe cuidar a su retoño y preparar su cuerpo antes de tener otro. Sin embargo, el hombre, debe estar dispuesto para esta época en la que quiera la mujer.

Carolina Pérez Dueñas

martes, 6 de octubre de 2009

A mí manera

No. No te confundas. La linda porque linda no significa que coronita, el trono y con el dedito a juzgar quien peleó mejor por ella. Que a algunas les sienta cómodo, su problema. A mi no me jodas.

Así que ni heroína ni princesa me levanto y lo siento al pasar y él ni se da cuenta. Todos las mañanas paso firme al entrar, un balbuceo que quiere ser saludo y de a poco su cara se desfigura y yo me pregunto.

Pero bueno, tampoco es cuestión de llevar el mate y los bizcochitos así que sigo leyendo a escondidas y cada tanto lo siento al pasar. Sí, te busco al pasar y ya te diste cuenta.

Un día me encontraste leyendo a escondidas uno de esos gordos que parecen imposibles de terminar. Entonces me miraste y te miré. Me preguntaste si me sentía más inteligente. Asentí con una sonrisa burlona y volví a mi lugar.

Ni heroína ni princesa te alejaste sin más y yo no podía pasar sin cartas para jugar. Pero un día subías leyendo, seguí tus pasos firmes y vi como tu cara se desfiguraba y una vez más me pregunté. Entonces te compré el libro y lo firmé: para que vos también te sientas más inteligente.

No. No te confundas. Que hay mujeres que saben provocar en silencio y sentarse a esperar una reacción, sobre todo de aquellos que ni siquiera las miran. Y son ellos los que valen la pena porque les exigen desarrollar la percepción, agudizar en las reflexiones y actuar con la mayor seguridad aunque se meen encima cuando al resto de los hombres qué les importa todo eso, si sos linda y basta.

domingo, 4 de octubre de 2009

Ego Sum Qui Sum

Ajedrez

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

J.L.B.


Cuando Alejandro me propuso escribir en este blog una de las primeras cosas que me preguntó fue con que nombre quería firmar, lo primero que pensé fue que era un buena idea para pasar inadvertido si lo que escribía era una pavada. Parecía sencillo, pero pasé varios días hasta que pude decidirme. La cuestión pasaba por buscar un nombre que representara algo, tenía varias ideas, pero quería asegurarme de elegir la mejor opción. Tenía que poner en un nombre y un apellido lo que yo soy, o lo que querría ser. Es un buen ejercicio, uno no elige su nombre, pero si pudieran, que nombre se pondrían?

Todo esto nos lleva a preguntas muy interesantes: ¿Por qué eligieron ese nombre? Sin duda, para la mayoría de los casos la respuesta sería: Porque ese nombre representa lo que soy, mi esencia. Ok, y que es lo que sos? Quien sos realmente?

Nos miramos en el espejo y decimos: Ese soy yo. Pero luego nos ponemos a pensar y nos damos cuenta que cuando eramos chicos, eramos completamente distintos, pero igual eramos nosotros. Además, si me hiciera un crujía estética y me cambiara la cara totalmente al punto de ser irreconocible, seguiría siendo yo. Incluso si me hicieran un transplante de corazón y tuviera el corazón de otro, seguiría siendo yo. Es como cuando vemos una película en la que uno de los personajes se mete en el cuerpo de otro, a todos nos parece lógico porque tenemos la idea que nuestro Yo no tiene nada que ver con nuestro cuerpo físico.

Ahora, si no somos nuestro cuerpo ¿que somos? Tal vez somos un conjunto de gustos, conocimientos y recuerdos. Pensándolo bien, con esta definición tenemos el mismo problema que con la anterior, nuestros gustos y conocimientos cambian, nacen y mueren por decirlo de alguna manera, y nosotros seguimos siendo nosotros.

En nuestro cuerpo hay varios tipos de neuronas, neuronas sensoriales que toman la información del mundo exterior mediante los sentidos y la mandan a cerebro para que la interprete, neuronas motoras, las que le dicen a los músculos que hacer y las interneuornas. Por ejemplo si yo quiero mover el brazo las interneuronas van a hacer toda la parte del pensamiento y le dirán a las neuronas motoras como se tienen que mover. Esto demuestra que detrás de toda esta compleja mecánica de las neuronas hay algo que es inmaterial, un principio causativo que da la orden a las neuronas y ahí comienza el pensamiento y luego todo lo que sigue; ese es el verdadero Yo, el que da origen a los pensamientos, deseos, gustos, etc.

Descartes usando su famoso Método de la Duda empezó preguntándose a sí mismo de que cosas podía estar seguro. "Creo en Dios, pero para ser honesto, no puedo estar seguro que Dios existe. Creo que vivo en un país rico, pero tal vez he sido engañado y no es así. Creo que tengo una familia y amigos, pero incluso puedo haber sido engañado en eso y me han hecho creer que tuve experiencias que nunca sucedieron" Por su puesto, la versión moderna de esto es Matrix.

Descartes también pensó que pudo haber sido engañado sobre tener un cuerpo, de hecho hay gente con ciertos trastornos que piensa que su cuerpo es diferente a lo que realmente es. "¿Como se que no estoy loco? Los locos creen que no están locos, así que el hecho que no crea estar loco no significa que no lo este" Pero Descartes concluyó que hay una cosa de la cual no podía dudar, y esa cosas es: saber que estaba pensando. De ahí su famosa frase "Cogito ergo sum", "Pienso, por lo tanto existo". No se puede dudar de eso, hacerlo sería auto refutante.

Ese era para Descartes el principio, el acto de pensar, lo único de lo que no podemos dudar. Pero este tema de los principios es bastante complicado. Una clásica explicación sobre la existencias de Dios es la Teoría del movimiento, que la encontramos en el Fredo de Platón por ejemplo. La idea es que las cosas se mueven, entonces si A se mueve es porque B le comunicó el movimiento, a B le fue comunicado el movimiento por C y así sucesivamente. Por supuesto debe haber un origen a todo el movimiento y ese principio original se debe mover a si mismo y ser eterno, sino todo se detendría.

Por rustica que parezca esta explicación es lo mejor que tenemos. La teoría del Big Bang ni siquiera trata de explicar el comienzo porque hasta la fecha es imposible. En cambio lo que hace es empezar desde un punto arbitrario, el instante antes del big bang, y luego explicarnos como siguieron las cosas; pero nada dice sobre como se llegó a ese punto de infinita densidad, ni que había antes que eso. Consultar a la teología sobre el principio tampoco sirve de mucho. No porque no tenga una respuesta que darnos, sino porque ésta es incomprensible: "No hubo principio, las cosas, y por su puesto Dios, son eternos". Suena elegante, pero es imposible entender como algo puede no tener un principio.

Cuando dedicamos un poco de tiempo a pensar en estas cosas pasa algo muy interesante. Veamos, es imposible que algo no tenga comienzo, no nos entra en la cabeza, es absurdo. Pero cuando vamos a la idea contraria, es decir: todo tiene un principio; nos damos cuenta que es igualmente absurda. ¿Como puede ser que haya habido un principio? ¿Que había antes? ¿Nada? No puede haber aparecido todo de la nada, "ex nihilo nihil venit" (de la nada nada procede). No puede haber habido un tiempo en que no existiera nada y luego de golpe las cosas empezaran a existir. Pueden haber existido en otro estado, pero existían, no es el principio. Incluso si suponemos que existió la nada, ¿como empezó esa nada?

El hecho de pensar que las cosas no tienen un principio es tan ridículo como pensar que lo tienen. Sin duda este es el gran misterio y ni la ciencia ni la religión se hacen cargo de darnos una respuesta por ahora.

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